las listas electorales revelan las miserias internas de los partidos políticos. La alianza UPN-PP demuestra cómo el oportunismo electoral sutura heridas políticas, e incluso personales. La candidatura conjunta auspiciada por Barcina -garantiza así una implantación regionalista que la ola del PP hubiera podido hundir- exhibe sin pudor la cohabitación con candidatos repudiados por tránsfugas tras la ruptura del pacto anterior. Pérez Lapazarán y Palacios (dos de los mejor dotados -patrimonialmente- del disuelto Senado) se pasaron a las filas del refundado Partido Popular en Navarra. UPN les reprochó que no tuvieran la honradez política de abandonar el escaño en Cortes, y Sanz les afeó más la conducta porque sin UPN no hubieran sido lo que eran. Los tránsfugas -indecente tipología institucional- son ahora bienvenidos compañeros de viaje del leal Carlos Salvador. Con los candidatos del PP no "empieza el cambio", al menos aquí: Lapazarán: 62 años de edad, 16 en las Cortes (la mitad como diputado, la mitad como senador); Palacios: 59 años, 10 como consejero foral, 4 como senador. Otro tránsfuga, Santiago Cervera, presidente del PPN, ha visto premiada su apropiación indebida del escaño como diputado y su servicial actitud posterior con un puesto relevante en la lista del PP por Madrid (nº 6). Preside la franquicia foral de los populares y se le pudo escuchar en campaña su compromiso inequívoco con el Parlamento navarro, pero sus aspiraciones reales eran de sobra conocidas. Es la segunda vez que escapa de sus compromisos electorales para trepar en política. Para que te fíes. En el PSN-PSOE, Juan Moscoso volverá al Congreso. Después de haber participado en el hundimiento del PSN, llegará entrenado para la debacle socialista estatal. Ahora, a modo de campaña electoral, se hace más visible como oposición socialista en Pamplona. Para el Senado, cambio de cara: María Chivite, trasplantada de la parrilla del Congreso a la lista para la Cámara Alta. No como se adujo por su condición de mujer y la paridad, sino porque el designado en principio, Javier Sanz Carramiñana, 16 años como alcalde de Castejón, 9 de senador, está impresentable. Informe demoledor de la Cámara de Comptos y denuncia por presunta prevaricación ante el Tribunal Supremo. Queda como suplente para suavizar la amputación. En el menú nacionalista vasco, Amaiur heredará la pujanza de Bildu y una parte del voto de Aralar, convertido ya, como EA, en un satélite de sucesores de Batasuna. Y más ahora. Uxue Barkos (Geroa Bai) competirá para revalidar escaño, pero el espíritu se queda en elegía ante la fractura y la pérdida de la marca. 20-N: el advenimiento de los herederos. Del fiasco socialista al exprimidor liberal. Me quedo con el Partido Pirata. Es claro.
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