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'Escrache'

Lo vi el fin de semana en televisión. Protegido por policías uniformados y otros que no lo eran, el sujeto apretaba el paso con cara descompuesta mientras una nube de gente lo seguía. Algunos portaban pancartas en la mano y fotografías del afectado. Otros le increpaban y le exigían un cambio de postura de su partido el PP ante el tema de los desahucios. Es el escrache, un método de protesta y presión que hace furor en el Estado. Lo está utilizando sobre todo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), pero también los que sufren las consecuencias de las preferentes bancarias. Hay ya conatos contra protagonistas de casos de corrupción. Algunas caras conocidas de la política hablan de "pesadilla", mientras que otras la última, Rosa Díez, la líder de UPyD lo comparan con la kale borroka y claman contra los que "quieren sustituir a quienes han sido elegidos en las urnas". A mí, las imágenes que vi me trajeron un recuerdo tal vez apócrifo. Se trata de la imagen surrealista de un agente del orden, de casco y porra, retrocediendo perseguido por una charanga que toca a pleno pulmón un conocido himno peñero. La fuerza bruta puesta en fuga por el jolgorio popular. No sé si eran Sanfermines del 78 u otro festejo de esa época, de los muchos arruinados por la intervención policial. Quizá lo soñé y la memoria me da gato por liebre. A lo mejor tengo nublado el recuerdo y lo que ocurría era exactamente lo contrario, una charanga perseguida por el madero. El acoso es mala cosa, tanto en el trabajo, como en la escuela o la política. No me gustaría que las personas a las que voto se vieran perseguidas por nadie, ni tan siquiera al son del "farol colorao". Por simple reciprocidad, no debería deseárselo a los que no voto. Pero vete y cuéntales todo eso a esa gente, a la que un sistema despiadado está arruinando su vida con la complicidad de bastantes de los escrachados de estos días. Esto se está poniendo al rojo y algunos no parecen enterarse.