Síguenos en redes sociales:

Por Navarra

Hay semanas que traen dinamita bajo el brazo. Días cuyo transcursoparece dirigido por un mono con una caja de bombas. El calendario,cómo las pistolas, lo carga el diablo. Es poco probable que sehaya puesto de acuerdo la jueza que instruye el sumario por lasdietas de Caja Navarra con el colega suyo que hace lo propiocon el caso Cervera. Todavía más inverosímil que éstos hayancoordinado sus esfuerzos con el Parlamento Foral, foro dondeeste jueves se debatirá la moción de censura contra Yolanda Barcina.Son los hados que manejan el tiempo los que nos regalan con unasemana de infarto iniciada el pasado viernes con la declaraciónde Sanz en el Juzgado. Lo de Maya, ayer, era de otra magnitud?y otra responsabilidad?. Lo de Miranda, hoy, aunque tiene sumiga, se queda a años luz de contemplar al que fuera todopoderosopresidente, asistido por su abogado, viéndose obligado a respondersobre cuestiones que preferiría olvidar. Sólo en una cosa fueclaro, todo lo hizo "por Navarra". Una frase que ?se admitenapuestas? volveremos a oír de boca de Barcina, cuando el juevessuba al estrado a defenderse de los argumentos de la oposición.Seguro que también ella, la única del cuarteto de oro a salvo,de momento, de imputación judicial, también lo hizo todo "porNavarra". Un resumen perfecto de lo que están siendo los añosde UPN en el poder: el reparto del botín entre unos pocos, conla Comunidad Foral como coartada. A estas alturas, casi resultacansino recordar eso que dijo Samuel Johnson sobre la patriay los canallas. ¿Cómo acabará esto? Una parte de mí se reconoceen eso que, estos días, repiten en cada esquina los decenas demiles de fatalistas que hay entre nosotros: "Al final, se irántodos de rositas". La otra disfruta con el paseíllo judicialde nuestros intocables, un espectáculo que nadie, absolutamentenadie, se hubiera atrevido a pronosticar hace menos de un año.