Mañana mismo
Qué perfidia, madre mía. Barcina hizo el otro día en Madrid lo peor que le podía hacer al PSN en estos momentos: rememorar el agostazo de 2007, y el veto del PSOE al pacto de su filial navarra con nacionalistas e IU, permitiendo así que siguiera gobernando UPN.
Hace falta mala leche para recordar a todos los desmemoriados que en el mundo existen que, si el PSN es poco de fiar en esa al parecer imposible tarea de que aquí haya alguna vez un Gobierno alternativo a la derecha, todavía lo es mucho más el PSOE, formación que a la postre tendrá siempre la última palabra y a la que el PSN obedecerá sin rechistar. Por si nos habíamos olvidado, la señora presidenta ha tenido la gentileza de recordarnos que la política de pactos del Partido Socialista de Navarra, no se decide en el paseo Sarasate, sino en la calle Ferraz.
Barcina ya sabe que los números no le salen, así que agita la caverna mediática de Madrid, a la que tan sensible es ese PSOE al que de repente le empiezan a ir mejor las encuestas. Quizás de esa forma se asegure un nuevo veto, pero como se pase de frenada va a conseguir que al partido de Jiménez no le vote ni una sola de las miles de personas que en Navarra ansían un cambio, lo que puede acabar perjudicándole. "Hablado y pactado", así dice el secretario general del PSN que está en el PSOE el tema del posible Gobierno alternativo a UPN.
¿Hablado y pactado que sí, o hablado y pactado que no? Hemos visto al PSN hacer tantas cabriolas dialécticas para acabar en lo de siempre que es más fácil creer en la transmigración de las almas que en su voluntad de hacer posible un Ejecutivo progresista en la comunidad foral. Este partido le ha regalado en tres ocasiones el Gobierno de Navarra a UPN. Lo hizo en 1996, lo volvió a hacer en 2007 y repitió la jugada en 2011. Aunque Jiménez jure y perjure lo contrario por el rosario de su madre, en Navarra no conozco a nadie que no piense que no volvería a hacerlo mañana mismo si volviera a presentarse la ocasión.