Cuando el enemigo son los niños
nos lo recordaba el pasado viernes un artículo de Fermin Zabalza publicado en este periódico: los niños riojanos pueden ver dibujos animados en lengua vasca, los navarros no. No son las caprichosas evoluciones de las ondas las que se lo impiden, sino una decisión consciente del Gobierno de Navarra, al negarse a que ETB3, la cadena infantil y juvenil de Euskal Telebista, llegue a nuestro territorio. Es también el ejecutivo foral el que incumple leyes y decretos para enviar a Baztan médicos que no saben euskara. Y hace lo mismo con los bibliotecarios. O suprime las ayudas a medios de comunicación euskaldunes. O mantiene una política de guerra sorda permanente contra la educación en esta lengua. Ya lo sé, no hablo de nada nuevo. No es más que lo de siempre con UPN. Al enemigo, ni agua. Aunque, en este tema, el enemigo sean niños. Es precisamente eso, el hecho de que estén privando de algo a nuestros hijos, y que lo estén haciendo por puro sectarismo ideológico, lo que convierte a este asunto en algo especialmente sangrante. Eso, y la falta de reacción que una situación que se da desde hace 5 años sigue produciendo en la gran mayoría de los antaño aguerridos euskaltzales navarros. Temas mucho menos transcendentes o mucho menos viables habrían provocado hace no mucho meses de movilizaciones, mesas en la calle y estadios llenos. Para unos, estratosféricamente preocupados por lo "macro", resulta un tema demasiado "micro". A otros, no parece que les quede un minuto para ocuparse por lo extraescolar, preocupados porque sus aulas no las vacíe la enésima ofensiva gubernamental, la bronca interna o el boicot de los más próximos. Más allá sólo hay encefalograma plano y gente que espera. No sé qué, pero espera. Nuestros niños se empapan de DisneyChannel y ClanTV sin que a nadie parezca preocuparle en exceso. Con ese grado de agilipollamiento, nos van a tener comida la moral durante décadas.