uPN ha superado la fase de precalentamiento y estado absorto y con su actuación de las últimas dos o tres semanas ha entrado ya como miembro de pleno derecho en eso que es más autóctono que el cardo: la Coordinadora del No. No a la OPE en Educación -a ninguna, salvo a la que hubiesen presentado ellos-, a la reforma fiscal, a la nueva letrada mayor del Parlamento, a analizar y ponderar la implantación del PAI, a revisar la financiación del Canal de Navarra, a evaluar el coste del canon por el agua de Itoiz, no, no, no, no. ¡Enhorabuena! ¿No veis cómo sí que se podía? A fin de cuentas, del mismo modo que a gobernar solo se aprende gobernando, a ser oposición lo mismo, solo se coge ritmillo con el tiempo y las decisiones, incluido que carezcas de la más mínima ética institucional y no te manifiestes acerca del informe sobre el PAI que tú mismo elaboraste y que desvela la mayor parte del nudo gordiano en el que andamos metidos -esto es otro agujero que las leyes no abordan: los gobiernos salientes no tienen la obligación legal de comparecer en público para informar con exactitud y verdad de aspectos de su gestión que han obviado a sabiendas, dejando si les da la gana tras de sí problemas casi irresolubles para los entrantes o auténticas bombas de relojería-. Pero ya han llegado, están ahí, poniendo en cuestión todo, sin ceñirse al sacrosanto tema como hicieron los primeros meses. Así las cosas, en breve espacio de tiempo ya les podrá acusar el gobierno actual de no desear el progreso de Navarra, el cuanto peor mejor y ustedes lo que en realidad quieren es que gastemos más de lo que tenemos y endeudarnos para 1.000 años, que por ahí andaremos, por otra parte. En menos de un mes los tenemos a todos con camisetas serigrafiadas, convocando manifas a destajo y el bar del Yoldi venga de sacar fritos de gamba y finos y aquí dentro no me fumen porros, señoras.
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