el PSN de Pamplona ha criticado duramente que en los presupuestos de la ciudad para 2016 se haya multiplicado por 2,6 la partida destinada al euskera, ya que aseguran “que es y ha sido siempre voluntad de nuestro grupo el protegerlo e impulsarlo, pero incrementarlo un 261,5% con respecto al 2015 nos parece un escándalo, con todas las necesidades que tiene esta ciudad”. Leído así el frío dato porcentual parecería que más de la mitad del presupuesto de Pamplona va a ir al fomento del euskera, pero la realidad es más amplia y muy diferente. La realidad es que Pamplona forma parte de la zona mixta y que según el propio gobierno de UPN el porcentaje de personas que hablan euskera y castellano pasó de 1991 a 2011 del 5,8% al 12,41%. Esto es: se dobló. Y que las personas que entienden el euskera pero no lo hablan pasaron del 5,6% al 11,8%, idéntica subida. Por tanto, en Pamplona, que cuenta con 196.000 habitantes, el 23,2% de la población habla o sabe euskera, unas 45.000 personas. No son pocas. El caso es que el PSN obvia comentar que la partida destinada a fomentar el euskera hasta ahora era de 192.000 euros, sobre un presupuesto global de 178 millones de euros en 2015. Total, el euskera suponía un 0,1% del gasto. Si la cifra aportada por el PSN es cierta, la partida destinada al euskera pasará a ser de unos 500.000 euros, que significará el 0,25% del nuevo presupuesto, que se eleva hasta 197 millones. Necesidades más vitales, como dice el PSN, hay a miles, con lo cual o aniquilamos no solo la del euskera sino decenas de partidas más o yo, cifras globales en mano, el escándalo no lo veo -por ahora- por ninguna parte, más allá del escándalo que sigue suponiendo el uso frentista que desde UPN y PSN siguen haciendo de esa lengua que dicen defender e impulsar pero solo con palabras huecas y no con partidas más acordes a la realidad, les guste o no esa realidad.