Tras la decisión de Geroa Bai y Bildu de no ir juntos a las generales y con los resultados de diciembre en la mano votarles en junio será tirar el voto a la basura, desde el punto de vista del que pretende que su voto tenga muchas opciones de servir para obtener un diputado. Esto hacía mucho que no sucedía y quizás ahora aquellos a los que solicitaron formar una “marea” -Koldo Martínez dixit- les pidan el voto para que la marea se pueda conformar, aunque sea sin su presencia. En ocasiones se dice que en la vida hay que tener coraje para colaborar a que triunfe una idea aunque uno no esté en primera línea u obtenga réditos directos. No sé, no me veo a Geroa y Bildu pidiendo el voto para Podemos más I-E, que ahora ya no es voto inútil, lo que ha venido siendo en las generales siempre menos en 1996. No los veo, la verdad, pero es que los números parecen claros: cada diputado va a valer unos 50.000 votos -UPN más PPN y Podemos más IE andarán por los 100.000 y PSN no bajará de 50.000- y Bildu obtuvo 35.000 y Geroa 30.000. Si hubiesen ido juntos tendrían diputado asegurado, pero, al no ser así, dejan a sus votantes con esa extraña sensación que han tenido otros durante lustros, la de ir a la urna a ofrecer apoyo moral, hacer número y vamos cuadrilla. Habrá incluso quienes de entre sus votantes anteriores opten por Podemos-IE, parte por convicción parcial y parte por ver si la suma puede descabalgar del número 1 en unas elecciones por vez primera en la historia de la democracia a un partido que no sea UCD, UPN o PSN, hecho que se puede dar perfectamente, sabiendo que unas generales y unas forales poco tienen que ver. Pero es que los votantes, cada vez más, también saben jugar a útil o inútil cuando votan según el escenario y eso deben aceptarlo partidos, medios de comunicación y líderes de opinión. Y también es sano que no todo sean coaliciones, qué coño.
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