Se están produciendo gran cantidad de noticias impactantes en el atletismo a raíz de la revisión de los test de laboratorio de Pekín 2008, Berlín 2009 o Londres 2012 y los datos que está aportando la Federación Rusa sobre positivos de sus atletas para tratar de que le perdonen y pueda acudir a Río 2016. En algunos casos, las medallas van pasando de unas manos a otras a gran velocidad, aunque fueran carreras que se disputaran incluso hace ya 8 años. Es el caso de Jesús Ángel García Bragado, que fue 4º en Pekín 2008 en los 50 kilómetros marcha, y que puede ser bronce, ya que el 3º, el ruso Nizhegodorov, se ha comunicado hace apenas 4 días que dio positivo. O de Ruth Beitia, 4ª en altura en Londres 2012, y que puede ser 3ª tras el positivo de Chicherova (Rusia). El COI reanaliza las muestras de orina que tenía de 2008 y 2012 y con los métodos actuales que tiene detecta lo que no se detectaba antes. El atleta, si da positivo, pierde su medalla y quienes vienen detrás, Bragado y Beitia en este caso, tienen que dar su visto bueno a que también se reanalice su muestra si es que quieren ascender un peldaño, proceso que tendrá lugar en pocos días. Si no quieren, se intuye que también están manchados y que no quieren arriesgarse, aunque entonces todo el mundo se enteraría. Un gran sistema. Este tema de los análisis retroactivos tiene muchos detractores, incluidos los que aseguran que la alegría de quienes pasan a mejorar puesto es mínima comparada con si ese puesto real que les corresponde lo hubiesen podido lograr en competición, algo que es irrebatible. Pero precisamente esto sirve de aviso a los tramposos como advertencia: quizá ahora no te pillemos, pero puede que sí en el futuro, lo que no solo te eliminará de palmarés y tablas de récords sino que manchará tu nombre, así que piénsatelo mejor. Pena que no se puede hacer con todo el deporte desde 1960 más o menos.
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