ayer pasó una cosa preciosa en los Nobel. Patti Smith, que fue invitada a cantar en septiembre, antes de que se supiera que su amigo Dylan había sido premiado, cantó una canción de Dylan en homenaje a él, algo a lo que nadie le había obligado o ni siquiera insinuado. Smith, una poetisa en sí misma y un mito del rock, decidió en octubre que cantaría una canción de Dylan en lugar de una suya, demostrando una elegancia fuera de lo normal, ya que cualquier autor o autora lo lógico es que quiera interpretar sus propias creaciones si le han dicho que lo haga y además le han dicho que lo haga en un evento de enorme repercusión y significado como es la entrega de los Nobel. Smith tiene canciones gloriosas como People Have The Power o Because The Night y aunque ayer por la tarde se entregaba el Nobel de Literatura a Bob Dylan nadie hubiese dicho nada si ella canta una canción suya, puesto que fue invitada a hacerlo un mes antes de que se supiera que Dylan había resultado ganador. El caso es que Smith por iniciativa propia se tragó su ego y decidió que homenajear a Dylan era más importante o adecuado que cantar uno de sus temas “aunque no lo tenía previsto. Pero estoy muy orgullosa de hacerlo y afronto la tarea con sentimiento de gratitud por haberlo tenido como nuestro inalcanzable, pero presente, pastor cultural”. El caso es que Smith eligió A Hard Rain’s Gonna Fall, escrita cuando Dylan tenía 21 años, y al minuto de empezar se enredó en una de las largas y preciosas estrofas de Dylan, se disculpó una primera vez, trató de recordar, se volvió a trastabillar y ya entre emocionada y asustada hizo parar a la orquesta para que empezara la música de nuevo y ella retomara el hilo: “Lo siento, estoy muy nerviosa”. En un mundo en el que no se perdona el error y casi nadie pide perdón, que un mito aparque su ego dos veces y encima pida disculpas es para quitarse el sombrero.