leí ayer que el Ayuntamiento de Pamplona va a organizar para la Navidad una serie amplia de actos y que va a instalar dos carpas para juegos en plaza del Castillo y Carlos III, con un coste de unos 470.000 euros. También leí que se van a iluminar 7 paredes del centro de la ciudad para a su vez proyectar en ellas videocreaciones, dentro de la I Muestra de Videoarte Otras luces/Bestelako Argiak, con un desembolso para las arcas municipales de unos 37.000 euros. También me enteré que la caja de caudales municipal se cierra el 6 de diciembre y se abre pasadas las navidades y que por eso Cáritas tiene que adelantarle -prestarle- al ayuntamiento del orden de 100.000 euros para que se puedan atender “las ayudas de emergencia”. Esto -que Cáritas afronte esta burocracia infame y también la del Gobierno de Navarra, a quien adelanta unos 300.000 euros ya que el gobierno no es capaz de tramitar la RIS en el tiempo necesario- ya pasaba y en mayor número económico y de expedientes cuando gobernaba UPN, no es nuevo. Pero que no sea nuevo no quita para que no sea una verdadera vergüenza que mientras hay dinero de sobra para que se monten toda clase de tinglados, happenings, atracciones, performances, carpas y barbos tenga que ser una entidad privada la que se hace cargo porque el ayuntamiento no tiene dinero en caja porque la cierra y la que se ocupa en tiempo real de la gente que lo pasa realmente mal en esta ciudad mientras los demás nos atiborramos de Navidad y mierda similar. Esto es incalificable y no tiene absolutamente ninguna justificación, ni burocrática, ni legal, ni organizativa, ni económica, ni de nada. Esto -que, insisto, ya sucedía y en mayor cuantía incluso con UPN- debería poner rojos de vergüenza a todos aquellos quienes tengan algo que ver con cambiarlo y no estar haciéndolo desde que llegaron al poder que tanto pretendían mejorar en verano de 2015.