no le veo problema a que la Comunidad Autónoma Vasca celebre su día el 3 de diciembre, creo que cada uno está en su derecho de montar su cumpleaños como le plazca, donde le plazca y cuando le plazca siempre y cuando no se meta en la casa de los demás. Si los de EH Bildu de allá creen que no es una falta de respeto organizar la gilipollez ésa el mismo día que se organiza la de Navarra no seré yo quien crea que lo es, puesto que considero que semejantes festejos son asuntos completamente estúpidos, medievales y a extinguir, algo que no tiene nada que ver con ser o sentirse navarro o ser o sentirse vasco, sino una invención política que no sirve de nada más allá de para llenar debates y generar gasto público. Creo, eso sí, que la elección no es casual y que busca, como casi siempre, joder un rato la parva y pisar un rato a Navarra, algo a lo que están bastante acostumbrados en según qué mentalidades y zonas, obsesionados no tanto con la anexión -saben que eso no está en su mano, sino en la de los propios navarros, que no la van a aceptar ni a votar mínimo en un siglo si se da el caso- como con la minimización, y ahí sí que creo que el gobierno de Geroa debería cuando menos -al margen de mostrar respeto a las decisiones que se toman en casa ajena, tal y como hizo por boca de su portavoz María Solana- manifestar alguna que otra ironía al respecto, yo qué sé, del tipo “hay que joderse la de días que tiene el año y tienen que elegir precisamente ese”. No se trata de que, como pide Esparza, Barkos “defienda a Navarra”, ya que esto no es un ataque, ni una injerencia, es una charlotada que solo beneficia por ahora a UPN y PPN -ranking en el que EH Bildu se lleva la palma, llevo lustros diciendo que van a medias-, pero sí que al menos alguien oficialmente les diga que dejen de hacer el ridículo o que al menos sean mínimamente educados con el vecino. Gente más plasta, oye.