Hará 10 días este periódico sacó una entrevista con el consejero de Hacienda en la que este básicamente se ceñía a relatar la vital cuestión del Convenio Económico -vital al punto de que Navarra cree que podemos no pagar entre 200 y 250 millones anuales a Madrid, casi el 10% del presupuesto gastos de personal excluidos- y comentaba episodios como ese en el que en octubre se invitó a los partidos a conocer el estudio de Hacienda que cifra la aportación navarra entre 340 y 490 millones (la cifra original para 2016 era de 613, de los que se han pagado 520 tras negarse Hacienda a pagar hasta que no se renegocie un nuevo convenio y Madrid se siente a la mesa; para 2017 el Estado habla de 700) y todos los partidos fueron con políticos pero también especialistas, menos UPN, que fue con Esparza -maestro- y Muniáin -abogado, aunque sin ejercer desde el mesozoico- y no tomaron ni una nota. Te están explicando antes de todo el jaleo de no pagar los últimos 93 millones una cuestión básica para Navarra, para ese autogobierno del que tanto ha alardeado UPN, y mandas a la reunión a dos que sabrán mucho de algo pero de números poco y además no cogen ni medio apunte. Esto lo dice todo de la actitud que posteriormente tuvo UPN cuando Aranburu se negó a llegar a los 613 millones que pedía Madrid, hablando de trampear y de posición unilateral, al punto que actuó mucho más tranquilamente Madrid que UPN, que volvió a sacar el comodín del nacionalismo, que vale para todo. Quizá lo que sabe UPN es que -no sé, es un suponer- se ha estado pagando de más todos estos años y si ahora estos cuatrocabezas logran pagar menos -bastante menos- se les va a quedar el culo, la vergüenza y la navarridad de pega al aire. UPN en el fondo no quiere que baje la aportación, puesto que públicamente se demostraría que no hacías tu navarro trabajo. Se juegan mucha credibilidad. Y el gobierno actual, claro.