hoy es el día de la Candelaria y dice el refrán: “Kandelaria bero, negua heldu da gero. Kandelaria hotz, negua heldu da motz” (Si el día de la Candelaria hace calor, el invierno vendrá más tarde y si hace frío el invierno será corto). Pero ¿qué es frío y qué es calor? Es complicado aclarar ese tema. Es como con lo del TAV. Porque lo que acaban de medio pactar en Madrid el Gobierno de Navarra y el Ministerio de Fomento ¿qué es exactamente? Se habló de un “corredor ferroviario”, que no sería TAV porque sería para pasajeros y mercancías, con estándares internacionales, que circularía a 200-230 km/h para pasajeros y a 80-100 para mercancías y que se podría hacer con mucho menos gasto y menos salvajadas medioambientales.
El TAV parecía aparcado cuando acto seguido viene Esparza sacando pecho y amenaza al PP con no apoyar los Presupuestos Generales si en los mismos no hay “una apuesta por el TAV en Navarra”. Sin embargo, al mismo tiempo dice que le da “mucha tranquilidad” que Rajoy le haya trasladado su compromiso con el proyecto en Navarra subrayando que “alta velocidad” significa construir una nueva plataforma para trenes que circulen a más de 250 km/h (ya no son los 300 que decían antes). Y para liarla más viene el sonriente ministro, que decía que sí a todo en la reunión, incluso a lo de devolver los 45 millones que adelantó la Comunidad foral, y saca ayer un comunicado en el que ratifica el “compromiso con la llegada de la alta velocidad a Navarra”, contradiciendo a Aierdi.
Lo único que se ve claro aquí es que UPN quiere que se haga un nuevo trazado ferroviario caro y demoledor, como estaba pensado, cuya única “ventaja” sería pasar de 230 a 250 Km/h. No sé como lo veréis, pero yo, por lo menos, no tengo tanta prisa.