El martes se presentó un nuevo partido político en Navarra, Coalición de Centro Democrático de Navarra (CCD Navarra), una formación que imagino que irá a las elecciones forales de mayo, en busca de, según sus palabras, “una opción centrada, lejos de las provocaciones y discusiones identitarias, con el punto de mira en el empleo, las personas mayores y con discapacidad, la educación y la sanidad o la violencia de género, raza o ideológica. La mejor forma de defender Navarra no es ondeando su bandera”. Si Vox forma también una candidatura, algo que está sin desvelar -no sé por qué la mítica Pancha Navarrete no se presenta, con el pedazo abrazo que le pegó a Santiago Abascal cuando éste se marchaba de Alsasua-, el autodenominado centro y la derecha y la extrema derecha contaría con nada menos que con 5 partidos peleando por ese espacio, 6 si sumamos a ese PSN que siempre que ha tenido la oportunidad ha traicionado lo que vende que va a hacer: UPN, PPN, Cs, CCD Navarra, PSN y quién sabe si Vox en busca de ese 48,2% de voto que en 2015 se fue para ellos y para la aún viva y ya fallecida UPyD. Ése fue el porcentaje de votantes que hace 3 años y medio votaron a opciones de derecha o siempre alineadas con la derecha y punto arriba punto abajo la cosa no variará en exceso el próximo mayo. Ciudadanos -2,96%- se quedó a 150 votos de tener parlamentarios y UPyD apenas pasó del 0,5%, con lo que un 3,5% de los votantes se fueron al limbo, pero en el caso de Cs esto no parece que vaya a suceder en mayo. Pero, ¿quién nos dice que no vaya a pasar con PPN, CCD Navarra y Vox si se presenta? La fragmentación, en este caso, podría ser un gran enemigo de la derecha en su ansia de vuelta al poder, un peligro que ya ha visto Ana Beltrán, que ve que su barquito igual se hunde y quiere saltar al grande de una coalición. Veremos cómo maneja la Navarra eterna esto de CCD Navarra y Vox.