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Datos reales y encuestas

Ayer salió la EPA y dijo que Navarra era la única comunidad en la que hay más parados en 2018. A pesar de eso, sigue por debajo del 10%, con otras dos más. Siempre he dicho que la validez de la EPA es muy relativa, puesto que es una encuesta, de alcance pequeño aquí y que mezcla conceptos complejos de captar. Por ejemplo, la EPA dice que en Navarra en un año hay 6.400 personas más o trabajando o queriendo hacerlo, lo cual es muy positivo. A eso se le llama ‘actividad’ de una comunidad y muestra la confianza de quienes viven en ella en obtener empleo. De esas 6.400, 4.600 lo consiguieron -son nuevos ocupados- y 1.800 -los nuevos parados- no. En muchas comunidades no hay más paro porque directamente no sube el número de gente que busca empleo. Así, en este último año, hay un 2,07% más de personas que tengan o busquen empleo en Navarra -esas 6.400, para un total de 316.500, cifras que no se lograban hace lustros-, mientras que en España el incremento es solo del 0,46%, más de 4 veces menos. Cuando la actividad no crece o casi no lo hace es más sencillo bajar parados. Cuando sube y mucha gente nueva se muestra dispuesta a trabajar, que toda esa gente lo logre es lo complejo. Por supuesto, es el objetivo, pero es lo complejo. Hecha esa aclaración, el paro registrado de enero lo volvió dejar claro: el paro con nombre y apellidos por el cual las personas damos fe de nuestra situación de parados bajó en 2.890 en Navarra en 2018, un 8,1%, mientras que en España lo hizo un 6,1%, dos puntos menos pese a venir de cifras mucho más altas. No es para que ningún político se eche medallas, porque el paro baja más lento de lo que nos gustaría, pero baja más aquí que en España, la gente se activa más aquí que en la media y la afiliación a la Seguridad Social creció un notable 3%. No es para besarse los hombros, pero a años luz de la ‘catástrofe’ vendida ayer en algunas partes.