Breves nada festivos

08.03.2020 | 10:08

Las imágenes que se difunden, de manera masiva, de lo que sucede con los refugiados sirios en la frontera entre Gracia y Turquía son impactantes, e ineludibles los hechos de los que dan testimonios: una violencia y una crueldad inauditas. ¿Espíritu europeo? Buena mandanga es esa. Por de pronto, los griegos detienen a los desplazados que cruzan la frontera en busca de refugio, los expolian, les roban dinero, teléfonos, enseres, los golpean y los devuelven por donde han venido también les disparan y tiran gases. "Hace dos días, la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue a estrechar la mano de estos policías fronterizos". Europa, bonita. ¡Alegría, hermoso destello de los dioses, / hija del Elíseo!/ Ebrios de entusiasmo entramos, diosa celestial, en tu santuario. Escribe Schiller y pone música Beethoven e hincha el corazón de los eurodiputados, antes de irse de copas guapas, porque ese es el himno del fabuloso comedero que es Maastrich/Bruselas. Por su parte, la España que permite que su policía rodee el Congreso de manera impune, sin consecuencia judicial o política alguna, va a enviar refuerzos represivos a la frontera griega.

"Si no sabíamos nada ", es ya frase hecha para rememorar lo que no gusta y acusa. Claro que sabemos lo que allí pasa, pero preferimos declararnos impotentes o mirar para otra parte o aplaudir sí, aplaudir, como el eurodiputado Buxadé (Vox), un zascandil de marca, que asegura que las imágenes de la violencia ejercida contra los refugiados en la frontera entre Grecia y Turquía, donde han sido objeto de ataques con gases lacrimógenos y munición real, eran hermosas. Se puede ser más indecente, pero no mucho más.

¡Abrazaos millones de criaturas!/ ¡Que un beso una al mundo entero!/ Hermanos, sobre la bóveda estrellada/ debe habitar un Padre amoroso, cantar o escuchar sacando pecho semejante cosa en estos momentos me parece de una desvergüenza escalofriante ¡y es el himno de Europa!

II. Qué diferencia entre los titulares de la prensa extranjera relacionados con los dineros suizos del Borbón emérito y los españoles, cuando los ha habido, seguidos de un cauto presunto, del que sabe pero no quiere decir porque lo suyo es un guardar la ropa y sobre todo no nadar, no vaya a ser que y en su lugar entonar el ¡Viva mi dueño! y reclamar la inviolabilidad, dando por hecho que el rey, en el siglo XXI, puede hacer lo que le dé la gana. ¿Y? Nada o muy poca cosa, porque no vamos a enterarnos de lo sucedido con su amante enfermera, con palacete en El Pardo, ni del alcance de lo de verdad acumulado en años de reinado, rodeado de buitres de las finanzas, como aquel Colón de Carvajal y otros. Las finanzas del país siempre han sido un negocio privado.

Un escandalazo no, unos hechos intolerables en un Jefe de Estado, salvo que el país fuera el de las páginas esperpénticas de Valle-Inclán en su Ruedo Ibérico, con sus fantoches, espadones y políticos venales, personajes todos de una sobada baraja de tahúres.

Por su parte, la ex amante del ex rey (cuando no era emérito) quiere empapelar por amenazas a este y al CNI, en Inglaterra donde tal vez la dichosa inviolabilidad de derecho divino (o poco menos) no funciona. El culebrón está servido por mucho que dé en nada. Es triste. Retrata un país. Y no, no estamos más cerca de la Tercera, no así: "Pues hace falta un cambiazo que todo lo meta del revés", dice, ante un coro de pollos pera de mucho apellido y pocas luces, un personaje de La corte de los milagros, esta.

Y III. Bonita historia la de Casalarreina (Rioja) donde, dice la prensa, la Guardia Civil tuvo que templar gaitas vecinales en unos "momentos de tensión" que se vivieron frente a las casas de unos aislados por coronavirus que venían de un funeral celebrado en Vitoria porque eran de etnia gitana.

En estos tiempos, recomiendo vivamente la lectura de La columna infame, de Alessandro Manzoni, y, en otro sentido, los diarios de Samuel Pepys durante la peste de Londres, que no le impidió comer, beber y fornicar como si le fuera la vida en ello.