A la contra

Mucho por avanzar

25.06.2021 | 23:58
Mucho por avanzar

La UEFA prohibió a Alemania iluminar con los colores LGTBI el estadio en el que jugaba contra Hungría, alegando que iba a ser visto como un enfrentamiento político contra su rival, con un gobierno claramente homófobo. La reacción general fue de echarse las manos a la cabeza, pero tampoco hay que irse muy lejos porque por aquí todavía andamos criticando cuando se pintan bancos con estos colores o Correos lleva sus furgonetas con la imagen y miles de cosas más. Baste señalar que la derecha –nacional y foral– hace unos años se manifestaba en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo. El avance social siempre llega del mismo lado y la resistencia al avance, también. De hecho, la resistencia sigue. Es algo tan metido en nuestro adn –el adn mundial– que, si nos fijamos por ejemplo en el propio fútbol, apenas podemos encontrar un solo ejemplo de futbolista abiertamente gay o que se haya declarado gay. No hay casos. Lo cual es, estadísticamente, imposible. Pero es que eso pasa en ciclismo, atletismo, balonmano, tenis, baloncesto, en todos, aquí, en Europa, en Estados Unidos –en la NBA solo uno se declaró homosexual estando en activo, esta semana se dio a conocer el primer valiente que lo dijo en la Liga de Fútbol Americano–. Hay algunos casos, sí, pero cuando ya se habían retirado, quizás los más sonados los del nadador Ian Thorpe y del saltador Greg Louganis. Pero el silencio propio –y el poco apoyo de sociedad, equipos, medios, patrocinadores– es tremendo, por inmenso. Ocurre menos –no mucho menos, pero menos– en el caso de las mujeres lesbianas, aunque el camino también es larguísimo, así que a la vista está que queda muchísimo por normalizar y por tomarse esto como lo que es, algo natural. Estamos en 2021 y aunque parece que haya avance, en muchos campos estamos como en 1980, asustados ante la idea de decir –si les da la gana, claro– su condición.

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