Milenio

Allá lejos

17.02.2020 | 00:47

A lgo que siempre hemos encontrado tan fascinante como difícil de hacer comprender a la gente que visita el Planetario es la escala del Cosmos, esas cifras que denominamos adecuadamente como astronómicas y que nos entran por un lado de la cabeza y se escapan por el otro sin que podamos retener su sentido. Pero es que el Universo es así de sorprendente. El pasado viernes se publicaban los nuevos datos sobre un pequeño mundo de nuestro Sistema Solar que se llama Arrakoth. Un nombre significa "cielo" para los Powhatan, una cultura nativa de Norteamérica. Es un objeto del cinturón de Kuiper pequeño, poco más de 30 km de lado; una especie de mundo con dos bolas de helado, por así decirlo, resultado del proceso en que se formó hace más de 4.000 millones de años, materia que se aglomeraba en torno al joven Sol y que había ido formando los planetas que ahora conocemos. La diferencia es que Arrakoth siempre estuvo muy lejos de la estrella, más de cuarenta veces la distancia que nos separa a la Tierra del Sol, orbitando en torno suyo en un año tranquilo y premioso que dura tres siglos.

Lejísimos. De hecho nada sabíamos de él hasta el año 2014 cuando se descubrió con el Telescopio Espacial Hubble. Y luego se decidió que la sonda "Nuevos Horizontes" viajaría cerca de Arrokoth para estudiarlo durante unas cuantas horas. Esto se produjo hace algo más de un año: la sonda tomó las imágenes y los datos científicos y los fue mandando de vuelta poco a poco, codificados en una débil señal de radio. Ahora esa información es una serie de artículos científicos publicados por un nutrido grupo de personas que han analizado cómo se habrá formado, cómo ha evolucionado, qué nos puede contar de nuestro Sistema Solar. Es apasionante, y está allá lejos, lejísimos, a casi siete mil millones de kilómetros de distancia.