Y tiro porque me toca

De la riña a garrotazos (breves)

09.02.2020 | 17:55

I- GOYESCA Vuelve a estar de moda esa tremebunda pintura negra de Goya en la que, fruto de una restauración, dos gañanes están metidos en el cieno hasta la rodilla y se arrean de garrotazos: las dos Españas -y la pretendida tercera también porque es la que se queda con el que gane: no todos pierden en esa greña, no-, la de los liberales y los conservadores, los republicanos y los monárquicos, los blancos y los rojos, los buenos y los malos? a garrotazos.

II- EXPEDITIVAS SEDUCCIONES Te voy a hacer heterosexual a hostias, dijo el otro día una fiera en un ataque homófobo en Barcelona. Le he dado vueltas a la frase, pero no por el ataque homófobo y las circunstancias, sino por la trascendencia nacional de la frase. Aquí, ahora mismo, hay un clima de querer hacerte algo de manera expeditiva, no por seducción, sino preferiblemente a hostias? español por ejemplo, o más español, o mucho español, como reclamaba el partido de Rivera que va camino de despeñarse, tal vez por su carga añadida de más españolidad. Esa expeditiva manera arde en las redes y no precisamente por la ola de calor, sino por la ola de españolidad rampante. Ya no hay memoria mediática y la labor de hemeroteca queda arrollada por la incesante llegada de información, pero no hay que ir muy atrás para ver las ganas que tiene el personal no ya de aplicar un 155 a Cataluña activo y retroactivo hasta el origen de los tiempos, sino de recurrir a la violencia de Estado para solucionar ese conflicto que tiene el independentismo como norte político? sabiendo que las fuerzas de seguridad son más proclives a la extrema derecha (a la vista de sus últimas elecciones sindicales) que a posiciones rotundamente democráticas. Como si fueran compatibles, que no lo son. Aquí hay algo, un quiste viejo, que no se soluciona ni por las buenas ni por las malas.

III - LO DICE GABILONDO? En cuestiones conflictivas hay que recurrir a Gabilondo, más que nada porque además de sensato, tiene ese raro prestigio que le hace cosechar menos insultos que al resto de la ciudadanía aunque digan y piensen lo mismo que el periodista.

Lo mismo sucede con Ramón Lobo que hace unos días escribió: Muchos de los que se han escandalizado por la aparición de Arnaldo Otegui en TVE no se atreverían a equiparar sus delitos a los Francisco Franco, a quien les cuesta llamar dictador? añadamos las actividades del GAL y del BVE y de los espontáneos.

Pero no, no todas las víctimas son iguales, porque están las mías y las tuyas, están los verdugos buenos y los verdugos malos, y están los que hacen burla de la gente que busca a los suyos en las cunetas, como están, no lo niego, quienes se niegan a condenar los crímenes de ETA. Hay ejemplos de impunidad total a la exaltación del golpismo de 1936? Es más, se oyen más aplausos que pitos o condenas? la policía, la fiscalía, la magistratura, la Iglesia, los medios de comunicación afines lo saben. En España no va a haber condena alguna del franquismo y de sus crímenes. No la ha habido. La derecha se negó a hacerlo en sede parlamentaria. Lo que se vislumbra en el horizonte es un extraño neofranquismo más de patio de operaciones bursátiles que de patio de cuartel, de un raro populismo de burguesía acomodada y de lumpen iletrado.

No, no todo era posible sin violencia, como se cacareaba. Era una añagaza, una trampa, una mentira. Había más requisitos y sobre todo una eterna letra pequeña. Nada es suficiente y nada lo va a ser salvo el silenciamiento total de la izquierda abertzale, hoy Bildu. Sé que esto mismo que ahora escribo me condena en ese país de la firme concordancia ideológica, la unidad de destino en lo universal y la uniformidad porque sí, donde las cosas, en los momentos más tormentosos, se solucionan a hostias o recurriendo a la muerte civil y a la exclusión del réprobo que se niega pensar al dictado.