Jose, como le llamábamos cariñosamente, nació el 29 de abril de 1932 en Lekumberri. Hija de Silvano Jiménez Navarro y Juliana Mendioroz Latasa. Cuando ella tenía dos mesicos se trasladan a vivir a la emblemática y desaparecida Casa Chopera en la Rotxapea aunque sin olvidar las relaciones con sus familiares y sus raíces de Larraun.
Fueron seis hermanos con Javier, Miguel y Silvano ya fallecidos y con Sagrario y Txusma que le despedirán con gran afecto junto a las cuñadas Felina y Marisa que siguen con nosotros y así mismo, con sus hijos, nietos, sobrinos, vecindad y amistades.
Circundada por huertas, caseríos, pescadores de río y pastores en el antiguo barrio extramural de la Rotxapea y en la vetusta casa citada, Jose injertó su nuevo hogar como la parra fecunda en aquel frondoso vergel.
Se casó con el castizo jarautero Luis María Itoiz Goñi († 21-7-1994) fundador de la Peña del Bronce, con el que compartió gustos y aficiones como el cariño por todas las fiestas populares. De ese amor nacieron sus dos amores, sus hijos Patxi y Julieta, si bien, sus ramas daban, a su vez, cobijo y afecto maternal a su sobrino- hijo Silvano al que crió en la casa con madre Juliana y su hermana Sagrario. Y con el tiempo, en una prolongación de su maternidad, a sus nietos Mikel, Silvana y Laila que, algunas veces, le hacían refunfuñar con sus travesuras infantiles.
En el año 2000 aquella Rotxapea rural y pizpireta por la que Josefina se paseaba “guapa y elegante como una artista de cine” cambió al populoso barrio actual por lo que ella permutó su Casa Chopera por un piso en el Parque de los Enamorados; pero no así su espíritu vecinal y comunitario.
Una etxekoandre matrícula de honor con su casa siempre con las puertas abiertas y la mesa generosa para atender con alegría a todas las personas que le visitaban.
Una mujer de ojos despiertos y corazón esponjoso que era muy amante y disfrutadora de las cosas sencillas que saboreaba como el enólogo que mima el buen vino. Amante de novelas, de charla y conversación vecinal a la fresca. Se leía diariamente el Noticias “de arriba abajo” porque era muy sensible a los acontecimientos socio políticos y a todo lo relacionado con la memoria histórica. El horizonte marítimo de Puzol (Valencia) donde solía veranear y el pueblo de Artariain (Valle de Odieta), donde su hijo Patxi tiene una casa, le hablaban de eternidad.
Quedarán en el recuerdo perenne aquellas meriendas por fiestas de la Rotxa en las que Jose, como la gallina recoge a sus polluelos, nos convocaba a la mesa puesta en el porche del parque abundantemente surtida de ricas viandas de la Cuenca. Y, entre tragos de mol, cantábamos canciones, contábamos chistes y sucedidos con momentos de añoranzas rememorando recuerdos de un ayer que pasó bañado por los susurros del Viejo Runa.
Jose, ya has cruzado a la otra orilla, el pasado lunes 12 de enero a la edad de 93 años, y tengo por seguro que la Virgen del Río ya habrá avisado que llega una madre buena y te habrá abierto las puertas para ser acogida por nuestro Dios con entrañas de tierna madre.
Todo esto lo celebraremos en la misa dominical del próximo sábado 17 de enero a las seis y media de la tarde en la parroquia del Salvador de la Rotxapea. Después alzaremos una copa por ti para que nos sigas protegiendo y uniendo desde el Cielo. Betiko Argia. Goian Bego.
*El autor es amigo de la familia