El nuevo dispositivo de señalización obligatorio en España, la baliza V16 conectada, diseñada para sustituir a los clásicos triángulos de emergencia y mejorar la visibilidad de vehículos averiados o accidentados sin tener que salir del coche, está suscitando numerosas polémicas, desinformaciones y se está demostrando que numerosos conductores aún tienen muchas dudas sobre sus características, su funcionamiento o algo tan básico como saber si la que han comprado o van a comprar está homologada o no. Y eso que hace ya dos meses que ha entrado en vigor.
Según un estudio reciente llevado a cabo por la plataforma de investigación de mercados Appinio para Netun Solutions, casi la mitad de los conductores españoles, un 45%, no es capaz de diferenciar entre una baliza V16 “conectada” a la plataforma de la Dirección General de Tráfico (DGT) y una que no lo está. Es decir, casi la mitad podrían estar circulando con un dispositivo que, aunque tenga luz intermitente, no transmite su posición al sistema DGT 3.0 y, por tanto, no es válido a efectos legales ni de seguridad real.
Baliza conectada: qué es y por qué importa
Cuando se activa la baliza, el dispositivo envía automáticamente la ubicación geográfica del vehículo a la plataforma DGT 3.0 (a través de una tarjeta SIM y un GPS), lo que permite a otros conductores, a través de los paneles luminosos y sistemas de navegación, conocer el incidente y anticiparse a lo que se puedan encontrar. Sin embargo, no todas las unidades que se venden en el mercado cumplen con esa conectividad, como puede comprobarse en el listado oficial de dispositivos homologados publicado en la página web de la DGT.
Muchos productos más económicos ofrecen simplemente luz intermitente, sin módulo de comunicación ni número IMEI de dispositivo conectado. Esas balizas sí se podían utilizar hasta el 31 de diciembre de 2025, pero ya no. Esa confusión es la que ha dejado a un porcentaje significativo de conductores sin saber si su baliza es realmente legal o, peor aún, si funcionará como manda la ley en caso de emergencia.
Claves para saber si una baliza está conectada
Expertos del sector advierten que este desconocimiento puede traducirse en sanciones y riesgos evitables en carretera. Circular sin un dispositivo conectado a la DGT, aunque se tenga uno con luz, se considera, a efectos de la normativa, como no llevar nada, y puede acarrear multas de unos 80 € por infracción leve (el hecho de no llevarla en el vehículo), y hasta 200 € si no se señaliza correctamente una avería o accidente.
Para identificar una baliza válida podemos comprobar tres cosas. La primera es que en el embalaje aparezcan la fecha de caducidad y el número IMEI, lo que indica que el dispositivo incorpora una tarjeta de comunicaciones. La segunda, que el propio dispositivo lleve grabado el número de certificación en la parte superior, así como la fecha de caducidad visible en algún lugar. Y la tercera, que figuren referencias como ‘IoT’ o ‘conectada con DGT 3.0’.