Rochapea pierde uno de sus establecimientos más reconocibles. La Runa, ubicada en la calle Errotazar del barrio pamplonés, ha cerrado sus puertas tras más de veinte años de actividad en Pamplona. El cierre, que se plantea en principio como temporal, deja en el aire el futuro de un local que ha sido escenario habitual de celebraciones, especialmente vinculadas al deporte navarro.

La página web del establecimiento ha dejado de estar operativa, un síntoma más de la clausura de un negocio que durante dos décadas ha formado parte del paisaje social y festivo del barrio. Ahora, la esperanza pasa por que nuevos emprendedores puedan retomar la actividad y devolver la vida a un espacio con una identidad muy marcada.

Punto de encuentro del deporte navarro

La Runa no era solo un bar o un restaurante. En su interior se han celebrado triunfos de pelotaris, homenajes a campeones y encuentros vinculados al fútbol regional y el entorno de Club Atlético Osasuna, convirtiéndose en un punto de reunión para aficionados y protagonistas del deporte foral.

El pelotari Unai Laso, durante la cena de celebración tras quedar subcampeón en el partido Altuna - Laso, correspondiente a la final del Campeonato del Cuatro y Medio de la LEP.M. Iñaki Porto

Zabaleta e Irujo celebran la txapela del Campeonato de Parejas de la LEP. M de 2013, después de que se suspendiera la final por la lesión de Berasaluze II. Patxi Cascante

En más de una ocasión, tras finales señaladas o ascensos rojillos, sus mesas acogieron comidas y brindis que trascendían lo privado para convertirse casi en actos sociales oficiosos. Esa conexión con la pelota y con el club navarro le otorgó un carácter singular dentro de la hostelería pamplonesa.

El ritual del txotx, cita señalada en el calendario

Si había una fecha marcada en rojo cada año era la apertura del txotx. La jornada inaugural de la temporada de sidra congregaba a clientes habituales y nuevas cuadrillas, y no pasaba desapercibida para la prensa local. Cada temporada, el arranque del txotx encontraba eco en las páginas de la información de proximidad, consolidando a La Runa como uno de los escenarios urbanos donde mantener viva una tradición profundamente arraigada en la cultura gastronómica del norte.

En un barrio como la Rochapea, con fuerte tejido asociativo y vida en la calle, el local había logrado integrarse como un espacio de encuentro intergeneracional, capaz de acoger desde comidas de cuadrilla hasta celebraciones familiares.

El cierre abre ahora un periodo de incertidumbre. No consta, por el momento, una fecha concreta para su reapertura ni un relevo empresarial confirmado. Sin embargo, la voluntad de que el carácter del cierre sea temporal deja la puerta abierta a que nuevos gestores puedan recoger el testigo y mantener viva la esencia del establecimiento, en un contexto en el que la hostelería pamplonesa atraviesa continuos cambios.