Nació en Villarquemado (Teruel) el once de junio de 1930 (sacad la cuenta para ver que edad tenía) así que, siendo una niña, le tocó vivir la peor parte de la historia reciente de España: la guerra civil. Tuvo que ver atrocidades y, además, les castigaron con un destierro que los llevó a fijar su nueva residencia en Valencia.
En esta ciudad vivió su adolescencia teniendo que trabajar en diversos oficios y ya, en su juventud, la familia recaló en Pamplona. Se instalaron en el barrio de la Rotxapea en el que fue conocida como “la valenciana”. Aquí trabajó, se enamoró de Juan José (Pepe) y formó una familia con cuatro hijos (tres chicas y un chico).
Pero la vida muchas veces es cruel y Gracia enviudó en plena juventud (31 años) con la niña más pequeña de tan sólo 2 meses de edad.
Aquí Gracia se hizo gigante y pudo con una vida llena de trabajo duro y sacrificios.
Cuando más pudo disfrutar fue a partir de los cincuenta y siete años en que, gracias a la prejubilación, pudo disfrutar de viajes, mar, playa y montaña con su club de jubilados y con el IMSERSO. También aprovechó para estudiar lo que no pudo hacer de niña.
Hemos dicho que la vida es cruel.
Primero Mara se marchó tras la lacra de nuestro tiempo: el cáncer. Esto le marcó profundamente. Y para rematar, una enfermedad como la demencia comenzó a dañar su mente muy poco a poco, desesperadamente lenta, y ha sido lo que, a la postre, ha motivado que ahora estemos despidiéndola.
Un beso, abuela Graciliana, de tus, hijos, nietos y bisnietos. De parte de TODOS.
Pamplona, a 26 de enero de 2026