Breves del encierro

05.04.2020 | 13:44

I Al gobierno de Navarra y al de Castilla-La Mancha les han robado en Turquía el contenido ya pagado de un avión con material sanitario imprescindible en este momento de falta o de precariedad de medios y el Gobierno central no ha podido hacer nada para impedirlo ni, que yo sepa, ha tomado medidas diplomáticas. Le llaman requisa porque lo de robo es fuerte, ¿o no? Se ha destapado que el material sanitario que es necesario para salvar vida es objeto de mercado negro, especulación salvaje, timos, robos al mismo tiempo que se habla de la llegada de una sociedad más justa. "¡Es el mercado, amigo!" ¿Se acuerdan? Y al mercado, a ese mercado, el sufrimiento de gente que está lejos o cerca le importa un bledo, y es posible que frente a eso, el gobierno de turno tendrá sus servidumbres, debilidades, hipotecas, algo que invita a pensar que nuestra desprotección es mayor de lo que creemos. Turquía quería entrar en Europa ¿Europa?... ¿Para dónde cae? Ni se sabe.

II "¿Y esto cuándo va a acabar?"... No hay quien no se lo haya preguntado, pensando sin duda en que después de la galerna las cosas van a volver a su lugar de costumbre, que es mucho pensar. Insólita situación la nuestra, por lo menos para la inmensa mayoría que permanece recluida y más o menos a salvo del contagio, gracias al trabajo de multitud de personas que hasta hace nada eran invisibles. Ya lo dije hace dos semanas: esas cajeras del supermercado que encima se esfuerzan en no contagiarte su miedo o su cansancio, esos repartidores, limpiadoras, cuidadoras... Saben que si no estuvieran trabajando, podrían ponerlos en la calle. El despido y el paro: otros tantos motivos de incertidumbre y miedo. Los oficios que mantienen nuestro estar a buen recaudo. Que nos acordemos de esto cuando la galerna pase es otra historia. Nos falla mucho la memoria. Las buenas intenciones de hoy son el humo de mañana. Para mí es una fiesta bajar la basura al contenedor comunitario y respirar hondo a lo largo de treinta metros de ida y otros tantos de vuelta gracias a que de buena mañana pasan los camiones de la basura. Antes era poco menos que un incordio. Y así con casi todo lo que te facilita la vida. ¿De qué te vas a quejar? De nada o de muy poco. Puedes deplorar, ¿pero quejarte? Por ejemplo, deplorar el abandono padecido por ancianos en residencias saturadas que hasta ahora mismo eran invisibles: falta de medios, de personal, de condiciones Hay mucho dolor ajeno a nuestra vista como para andar de tribunos justicieros en busca de culpables de saldo, pidiendo cabezas, manipulando datos, silenciando otros. Eso me parece más importante que el aluvión de mentiras de Estado, información basura, guerras sectarias de políticos oportunistas, bulos y tonterías que ni te alivian ni impiden contagios, ni salvan vidas, que de eso se trata, de salvar vidas.

y III No dudo que desinfecten, porque equipo llevan, pero sospecho que quien puso en pleno Casco Viejo de Pamplona una fuerte dotación de militares, lo hizo para demostrar quién manda aquí y encorajinar de paso al vecindario Que nos conocemos, hombre, que ya son muchos años de andar a cara de perro y poniéndonos palos en las ruedas. Las lecciones están de sobra. Esto dicho al margen de que los uniformados pudieran, en efecto, desinfectar el albergue de peregrinos que sirve para acoger a los sin techo (según he leído) en la antigua iglesia de la Compañía de Jesús, una necesidad que en esa ciudad está cubierta por una empresa que está en activo. Ha habido controles policiales callejeros por parte de uniformados, según se dice, como en otros lugares ha habido abusos de uniformados, consentidos, encubiertos, amañados desde instancias oficiales, de los que quedan abundantes pruebas documentales que auguran un futuro autoritario poco halagüeño. Hay maneras que cuando aparecen en escena lo hacen para quedarse, y eso resulta inquietante por lo que respecta al día después, que llegar, llegará, aunque no podamos saber cómo ni cuándo. Esto no es una gripe, esto no sabemos con certeza lo que es.