De lunes

De la empatía y los tribunales

03.02.2020 | 06:15

los balances y estadísticas alertan de que las bajas laborales mantienen una tendencia ascendente estos últimos años en Navarra (en 2018 se registraron 129.000 partes de baja con una media de 12,3 días de inactividad) pero poco se explica de las causas que llevan a las personas en activo a visitar sus centros de salud y tras explicar sus dolencias y pesares salir con el papel que justifica su incapacidad para trabajar. Está también en alerta el asunto del absentismo laboral. Empresas especializadas en recursos humanos como Randstad o Adecco aseguran que la incidencia en Navarra supera la media estatal. Dicen que el año pasado fallaron a su puesto de trabajo hasta 14.600 personas, que una cuarta parte (24,8%) faltaron sin causa justificada y que se perdieron siete millones de horas laborales. No sé yo, pero se me hacen unas cifras muy enormes para el control que se supone tienen las empresas e incluso los y las compañeras de trabajo. O hay plantillas sobredimensionadas, algo difícil de creer, o las cifras no son acertadas. Ahí lo dejo.

Pero de lo que si estoy convencida es de que no hay tanto abuso como se quiere hacer creer. Una persona sabe perfectamente si está en condiciones de trabajar o no, pero su opinión poco cuenta. Creo en la profesionalidad de los médicos y médicas y dudo de que no atisben si, cuando el o la paciente se pone en sus manos, es por mero disimulo. Tampoco creo que estos facultativos tengan tantos parientes. Quiero confiar en el sistema. Por eso me viene a la cabeza la palabra empatía cuando algunas personas, evidentemente por salud mermada, tienen que acudir al Tribunal Médico, ese organismo del Instituto Nacional de la Seguridad Social que evalúa, pasado un tiempo reglado, las solicitudes de incapacidades laborales. Para cuando se llega ahí ha habido o hay circunstancias, enfermedad, partes médicos, informes, controles. Entonces, ¿a que obedece el temor, los malos modos, el mal rato...? Empatía es algo más que la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Arrieros somos. Ahí lo dejo también.