Dudas razonables

Superhéroes y poco más

12.04.2022 | 00:01
Superhéroes y poco más

Desde hace unos cuantos años, en el cine estadounidense tienen montada una discusión monumental, y muy interesante, a cuenta de las películas de superhéroes. Por concretar, de cómo ese género tan particular ha ido poco a poco acaparando la parte del león de los presupuestos de las grandes productoras y las redes de distribución, dejando solo las migajas para el resto.

Y la queja más frecuente es que, para colmo, es en general un cine comida basura, de muy baja calidad artística, con fórmulas argumentales y ritmos narrativos una y mil veces repetidos.

Sabido es que el dinero de Hollywood es particularmente miedoso, y cuando algo funciona en la taquilla no le ve sentido a salir de ese bucle, sino que exprime la veta hasta que la agota. Y eso vale para todos sus géneros (cada vez que oímos la expresión "comedia romántica" salimos corriendo, porque todas tienen el mismo guion: un cuarto de hora inicial con alguna risa y algún detalle original, y una ñoñada dulzona el resto del minutaje).

Suponemos que esta fiebre del cine Marvel es algo pasajero, una moda como muchas otras, porque si algo nos recuerda es a las películas de vaqueros que, con indios o sin ellos, lo petaron durante varias décadas, y que en el fondo ofrecían lo mismo: aventura, acción, heroísmo, lucha del bien contra el mal, duelo final, beso de los protagonistas y The end feliz. Y ese paralelismo nos permite ser optimistas: si entre las miles de pelis de vaqueros se colaron unas cuantas obras maestras –y aún se sigue haciendo alguna–, habrá que confiar en que ocurra lo mismo con los superhéroes, que, de momento, y con escasísimas excepciones, no han conseguido trascender el producto palomitero y para adolescentes. Cuando algunas de las mejores películas de un género son las paródicas es que algo se está haciendo mal.

Cosa triste es que una industria se gaste todo en los efectos especiales y ahorre tanto donde tendría que dar el do de pecho, que es en los guiones, pero eso es un defecto que habrá que apuntar en la lista de inconvenientes del boom digital: si puedes brillar con tantos nuevos efectos deslumbrantes que surgen cada poco tiempo, quién se va a fijar en el argumento.

Suponemos que esta fiebre del cine Marvel es algo pasajero, una moda, porque si algo nos recuerda es a las películas de vaqueros, que en el fondo ofrecían lo mismo

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