Exaltación de la democracia

11.02.2020 | 08:58

Cuarenta y cuatro años después de la muerte del dictador por fin un Gobierno se ha decidido por fin a catalogar como delito, en su propuesta de reforma del Código Penal, la exaltación del franquismo. La tipificación de la exaltación de la dictadura es una promesa que figuraba en el programa electoral de Pedro Sánchez y es oportuna política y socialmente ante el envalentonamiento de la ultraderecha y de sus postulados guerracivilistas. En democracia es inadmisible cualquier tipo de homenaje a dictadores o genocidas y las escenas vividas en el Valle de los Caídos y en el cementerio de Mingorrubio hieren la sensibilidad democrática de millones de ciudadanos.

El Ejecutivo del cambio se ha comprometido además a exhumar a las víctimas que aún yacen en las fosas comunes y a retirar la simbología franquista que aún queda en lugares públicos. Memoria, dignidad, reparación y justicia son los cuatro pilares de actuación con las víctimas más allá de cualquier tentación propagandística, burda acusación de la derecha para oponerse a ellos, al igual que las constantes alusiones a la Transición.

La medida llega tarde, sobre todo para las generaciones que sufrimos la dictadura, pero bienvenida sea esta exaltación de la democracia y esta la apuesta sin tapujos por profundizar en estas propuestas simbólicas, pero de indudable calado político de izquierdas sobre todo en su electorado más comprometido para movilizar a militantes y simpatizantes y frenar el auge de la ultraderecha de Vox, herederos del ideario del generalísimo y cortapisa para la libertad y los derechos democráticos en la España actual.

Firmeza y determinación ante la amenaza ultra, que ya se encargan las derechas de llegar a pactos con ella en las instituciones para mantener o asaltar poltronas. ¡Cuánto tienen que aprender del ejemplo europeo y sus cordones sanitarios a ultras y nazis! No me imagino aquí al líder del PP desautorizando y deshaciendo un pacto autonómico por incluir en el mismo a los ultras, como ha hecho Merkel en Alemania. Eso sí que es exaltar la democracia.