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Esparza, el desmemoriado

08.02.2020 | 14:06

proclamaba este jueves Javier Esparza, poniendo cierto tono de solemnidad, que Navarra vive "una crisis institucional como no ha habido jamás". Venía esto a cuento de la ruptura del grupo parlamentario de Podemos, que amenaza con llevarse por delante a la presidenta del Parlamento. Un asunto que en realidad puede afectar al cambio más que a la propia institución que, en el peor de los casos, tendrá que nombrar un relevo pero que en absoluto genera alarma social. Además de tratarse de una fractura que se asemeja bastante a lo que protagonizó UPN cuando partió peras con el PP en 2008, al desmemoriado dirigente regionalista se le pueden recordar crisis institucionales recientes de un calibre muy superior. A bote pronto me viene a la cabeza la que provocó Barcina en 2012 cuando dejó su Gobierno en precario al expulsar al PSN, lo que permitió al propio Esparza ascender a consejero. O la que se generó en 2013 cuando un juzgado de instrucción apreció cohecho impropio en el cobro de dietas de Caja Navarra, lo que obligó a declarar a Miguel Sanz, Álvaro Miranda y Enrique Maya, entre otros. O la que se desató al año siguiente cuando la dimitida directora de Hacienda denunció injerencias del Gobierno de UPN en su departamento, que fueron ratificadas en la comisión de investigación parlamentaria constituida a tal efecto. O la que creó Esparza en 2015 cuando compareció en rueda de prensa para vetar la inclusión de Barcina, todavía presidenta del Gobierno, en la candidatura que él iba a liderar antes de darse el estacazo en las elecciones. Y todos estos episodios sí que causaron una conmoción social acorde a la trascendencia de lo que estaba pasando.

Por el contrario, el hecho de que quizás haya que renovar la Presidencia del Parlamento para apenas un par de meses tal vez sea un filón electoral para la derecha. Pero de ahí a elevar a histórica esta crisis institucional, con todas las que Esparza ha padecido de cerca, va un trecho más que notorio.