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Editorial

Luz y verdad sobre el abuso policial

27.06.2021 | 00:53
Luz y verdad sobre el abuso policial

La mirada a la historia de violencia que ha sacudido a esta tierra durante décadas es más valiosa aún cuanto más amplia, huya de equiparaciones y de sesgos interesados: solo hechos reales

Con ser un asunto sensible y difícil de manejar legalmente, el de los abusos policiales es un capítulo imprescindible para componer el relato completo de la experiencia de violencia que ha padecido esta tierra durante décadas, antes y después del proceso democratizador tras el final de la dictadura franquista en España. Con motivo de la celebración ayer del Día Internacional de Apoyo a las Víctimas de la Tortura, diferentes partidos y colectivos se han manifestado para reprobar los casos conocidos y en demanda de aclarar los que están pendientes, unos mil en Navarra. Es significativo que las polémicas interesadas generadas en torno a este asunto se sustenten siempre en la pretensión de desactivar la norma que ampara la actuación mediante recursos judiciales y con la pretensión de ocultar a los ojos de la ciudadanía una realidad represiva, antidemocrática y en no pocas ocasiones criminal. Lo perverso de ese intento de ocultación de los excesos de las Fuerzas de Seguridad del Estado tanto durante la dictadura como en democracia, es que conforma un relato en el que se da la espalda a sus víctimas, tratando de simular que nunca existieron. Por otro lado, es mezquino suponer que dar luz sobre los abusos policiales rebaje un ápice la repugnancia y el debido rechazo social a otras violencias igualmente injustas y reprobadas como la de ETA. El compromiso con la convivencia reclama todo lo contrario, que la brutalidad de la organización terrorista no sirva para obviar la ejercida contra la ciudadanía por miembros de los cuerpos policiales. Solo leyendo completamente el libro de la violencia se puede asentar el descrédito ético del recurso a ella. No caben silencios cómplices con ninguna de las expresiones violentas padecidas. Los derechos a la verdad, la justicia y la reparación son principios universales en el ámbito de las víctimas. No terminan en un determinado colectivo de las mismas, en su estratificación ni en su gradación por intereses políticos. Negar sistemáticamente la existencia de abusos policiales no es éticamente más admisible que argumentar la teorización del derecho a la rebelión como justificante del terrorismo. La intención de hacer aflorar la verdad no implica suplantar a la administración de Justicia ni amparar a la víctima supone criminalizar a un colectivo. La suma de todas las verdades es la única capaz de crear un marco equilibrado de convivencia.

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