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Editorial

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Las urnas frenan al populismo

La victoria electoral de Magyar pone fin a 16 años de régimen cada vez más autoritario de Orbán, que ha revertido la democracia en Hungría y obstaculizado el proceso de cohesión europea

Las urnas frenan al populismoE.P.

Tras 16 años en el poder, Viktor Orbán ha encontrado su límite más firme: las urnas. En solo dos años desde que rompió con él, Péter Magyar ha logrado una victoria arrolladora que deberá revertir el sistema de control de las instituciones y el vaciamiento del estado de derecho. Este resultado demuestra que al populismo autoritario se le puede frenar con democracia, transparencia y acceso a información veraz por parte de la ciudadanía, lo que hala también del peligro del control mediático y de las redes por perfiles autocráticos. Orbán ejerció ese dominio sistemáticamente tas irrumpir amparándose en en el propio sufragio.

La captura de medios es el primer paso hacia la desinformación masiva y la posterior concentración de poder sin contrapesos. Magyar asume ahora el reto crucial de reconducir a Hungría desde el extremismo antieuropeo de Orbán y su alineamiento con Putin y Trump. El camino será arduo porque debe restaurar los principios de democracia liberal: derechos fundamentales, libertades públicas, transparencia institucional y justicia independiente. Todo lo desmantelado por su predecesor. Hay un aprendizaje también para la Unión Europea: sus valores no están blindados de las derivas autoritarias. Paradójicamente, Orbán fue el artífice de la adhesión de Hungría a la UE en 2004, pero durante la última década ha sido la quinta columna y obstáculo permanente para el proyecto europeo. Bloqueó fondos, enfrentó a Bruselas y cerró acuerdos con Moscú mientras se beneficiaba de los recursos comunitarios. Magyar empezó en las filas del ahora derrotado partido Fidesz, pero renunció a todos sus cargos gubernamentales para denunciar la corrupción sistémica del régimen.

La supermayoría de dos tercios que ha obtenido en el Parlamento le da margen para reformas constitucionales sin alianzas y su firmeza en desmantelar el sistema Orbán será también su examen de legitimidad, obstruida probablemente por la persistencia de un poder judicial controlado por su predecesor. La democracia debe consolidar lo que las urnas han iniciado, porque sin instituciones fuertes y medios libres, el populismo siempre encontrará grietas por donde resurgir. Hungría tiene la oportunidad de demostrar que al populismo autoritario se le puede derrotar desde dentro de la democracia.