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La pelota en el tejado de Sánchez

Con una debilidad parlamentaria que le impide liderar la gestión legislativa, es al presidente al que compete recomponer un programa de acción o, al menos evitar que la agonía hipoteque el futuro

La pelota en el tejado de SánchezCarlos Lujan

EL goteo de novedades en el ámbito judicial que desgasta al PSOE y al Gobierno de Pedro Sánchez ha dimensionado aún más la minoría parlamentaria que le afecta. La suma de frentes en los tribunales y la evidente impotencia para articular mayorías estables en el Congreso acercan la legislatura a la parálisis. Ante esta encrucijada, el presidente del Gobierno debe tomar una decisión inaplazable: o lidera una iniciativa política audaz que restaure definitivamente la estabilidad con sus socios, haciendo viable lo que resta del mandato, o debe asumir la responsabilidad de dar la voz a la ciudadanía de forma ordenada.

La tentación de atrincherarse y arrastrar a todo el entramado institucional a un macrociclo electoral en la próxima primavera contaminado por la coincidencia de comicios generales con los municipales y autonómicos los pervertiría. La democracia local conlleva sus propios retos y no puede convertirse en rehén de un plebiscito sobre Sánchez. El PSOE debe interiorizar que el comodín del miedo a la derecha ha caducado. Agitar la involución, aun siendo un riesgo incustionable a la luz del proceder del tándem PP-Vox, deja de ser suficiente cuando desaparece el ejercicio efectivo de gobierno, si el Ejecutivo no es capaz de consensuar mayorías en torno a programas compartidos para sacar adelante las leyes y los presupuestos.

Frente a esta manifiesta debilidad, el Partido Popular manipula el relato para tratar de ocultar su propia inoperancia. El PP de Núñez Feijóo renuncia a asumir la responsabilidad que exige ser una alternativa real porque ha quemado sistemáticamente todos los puentes con el resto del arco parlamentario en dirección a cualquiera que no sea la extrema derecha. Y sabe que dar el paso de la moción de censura conlleva rememorar que la única moción que ha prosperado fue precisamente la que descabalgó a Mariano Rajoy porque el PP fue condenado expresamente por la Audiencia Nacional en un caso de corrupción sistémica; una circunstancia de gravedad judicial probada que, pese a todo el ruido ambiental y mediático, no se ha producido con el PSOE de Sánchez. Con todo, compete a Sánchez demostrar que puede gobernar con apoyos reales y un proyecto compartido o despejar el tablero sin hipotecar el futuro de la arquitectura institucional del Estado.