Alegre y solidaria Navidad
Fueron unas Navidades realmente verdaderas, las gentes de bien, a las que se les apareció la estrella de Belén, finalmente vieron que ayudar a sus congéneres, más allá de padres, hermanas, hijos, amigas, estaban los demás; los que carecían de familia, de dinero o trabajo, en los cuales apoyarse para seguir viviendo con alegría, cubierto ya, su mínimo de bien vivir.
Fueron, de verdad, gloriosas, las personas creyentes o no, compartieron realmente su trabajo, porque gracias a Cáritas, que nos recordó que hoy en día trabajar es una auténtica lotería, y a pesar de que había personas que ambicionaban más y más, empezaron a reducir sus jornadas, hasta que se normalizase la realidad; la gente empezó a dar, no sólo ese poco más de ayuda económica, sino a compartir su tiempo, especialmente con los mayores, que una simple nevada les incomunicaba?
También se encendieron estrellitas en el firmamento de los que creían que la responsabilidad última de la indignidad humana atañía a un ente inalcanzable para cada una/o, en el que nadie, hiciera lo que hiciera, afectara al que nada tenía.
Por fin, empezaba un nuevo año 2011, lleno de ilusiones para todos, con proyectos renovados, y la alegría desbordante de la comunidad que se sabe llena de valores de caridad, justicia, bien común porque Dios dice misericordia quiero y no sacrificios.