Educación en tiempos de crisis

13.05.2020 | 16:03

Lo primero de todo queremos dar gracias al servicio informático y a aquellos profesores que están poniendo esfuerzo y ganas por formarnos a través de nuevas plataformas. Han abierto la ventana a una enseñanza alternativa, si bien no es novedad, es muy útil en estos casos. A través de esta podemos volver a ver sus explicaciones tantas veces como las necesitemos, pero que no se confunda nadie. Recorrer verbalmente un PDF no es enseñar. Un niño de 9 años con un nivel de lectura aceptable también puede grabarse leyendo. Si quieren que esto sea tragar y escupir, podemos hacerlo. Pero en eso no consiste el aprender.

A falta de dos semanas de empezar la temporada de exámenes, muchos estudiantes de la UPNA sentimos que importamos entre poco y nada. Somos perfectamente conscientes de la situación que atraviesa la sociedad en estos días. No tenemos queja de la rapidez con la que se ha actuado para retomar la actividad docente, de ello dependía el poder llegar a tiempo a las fechas establecidas de evaluación. Pero, teniendo la picaresca como deporte nacional, las medidas a tomar debían tener en cuenta que todos estamos conectados y la distancia física ya no es impedimento para lanzar alguna mirada o pedir ayuda.

Pero a pesar de todo, podríamos ser parte de una experiencia única y enriquecedora. Tendríamos que profundizar para entender verdaderamente lo que estudiamos y trabajar con nuestros compañeros. Se nos debería evaluar teniendo que defender las razones de por qué hemos optado por cierto diseño, cierto material, etc. En el mundo real, ese para el que se nos "prepara", ese que está allí afuera, se trabaja en equipo y se puede disponer de material de consulta.

Una carrera como Ingeniería, que ha ayudado al problema de hoy en día con respiradores baratos y funcionales, ya sea desde cero o adaptando motores de coches, diseñando medidas de protección, ayudando tanto a pacientes como al personal sanitario € Deberían ser razones suficientes para formar profesionales competentes. Pobres ilusos nosotros, que creíamos que los que están arriba iban a poder actuar bien ante una crisis.

La respuesta de algunos departamentos ha sido: "Si no les da tiempo a hacer el examen, no podrán copiar", y en ese punto nos encontramos. Se nos ha reducido un examen de 4 ejercicios a 2 horas, cuando antes disponíamos de 3,5 horas para los mismos ejercicios y de la misma asignatura. Y no solo es esa asignatura, son muchas más. Muchos estudiantes se están jugando la beca si no aprueban. Y encima, nos veremos obligados a pagar un recargo por suspender asignaturas en las que no se nos ha dado la educación de calidad que merecemos y pedimos.

Ciertos profesores nos ofrecen la mitad y estamos dando el doble. No sabemos cuánto tiempo les ha llevado hacer documentos a tres colores o si los tenían ya y no los compartían. Pero estos valen para todos los alumnos a su cargo. Si trabajas una semana, puedes tener todo el curso documentado. Luego, programas la plataforma para que podamos ver y entregar el examen a la hora indicada y en el tiempo dado. En resumidas cuentas, las vacaciones para algunos llegan dos meses antes. Lo triste y vergonzoso de esta situación es que es vista por muchos como un privilegio. Lo aceptan para no tener que oír los insultos de un profesor frustrado, tal como se ve en videos que circulan hoy en día por las redes. ¿Por qué no se hace algo?, ¿por qué no le echan? Yendo por esta vía, podrán ser docentes, pero no maestros.

La incertidumbre del mañana será dejada en nuestras manos y tomaremos el relevo. Pero parece ser que a ciertas abejas no les apetece mirar por sus tutelados. Si no quieren velar por el bien de la colmena, que lo hagan por el suyo propio, están en su derecho. Pero también deben recordar que, hoy por hoy, nosotros seremos los que pagarán sus pensiones. Sea cual sea su motivación, es razón de peso para que hagan bien su trabajo. Hemos heredado esta tierra moribunda y dependerá de nosotros el cambiar el rumbo de esta sociedad o en su defecto, hundirnos en el más ingrato de los olvidos.

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