Mesa de Redacción

Todo sigue igual

09.02.2020 | 12:43

El recuento final de los votos al Parlamento de Navarra del 26-M ha otorgado un escaño más al frente de derechas de Esparza que llega a 20 a costa de EH Bildu que finalmente se queda con 7 y ha posibilitado la presencia de I-E en la Cámara con una parlamentaria por apenas 28 votos. También han confirmado que los navarros y navarras que votaron a Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e I-E supera en más de 10.000 papeletas- sin contar siquiera las 70.000 del PSN- a los del tripartito de derechas de UPN, PP y Ciudadanos con el añadido de los votos de Vox incluidos. Victoria de las derechas, pero menos. Pero no ha cambiado el escenario político que surgió de las urnas el pasado domingo. Esparza cuenta con 20 votos muy lejos de los 26 que necesita para ser investido presidente y solo los votos del PSN como apoyo o como abstención -pero en cualquier caso los votos socialistas- le pueden llevar a la presidencia. Chivite insiste, como ha insistido durante toda la campaña: Los votos del PSN no harán presidente a Esparza y el PSN no dará la presidencia a Esparza han sido sus dos ideas más repetidas en los debates y entrevistas electorales sobre su política de pactos. De momento, esa posición forma parte ya de las hemerotecas políticas de estas elecciones de 2019. La candidata socialista ha tomado la iniciativa e iniciará una ronda de contactos para intentar aglutinar apoyos el lunes próximo con Geroa Bai, Podemos e I-E. Si hay consensos y acuerdos, ese espacio suma 23 votos en el Parlamento, tres más que Esparza. Pero necesita al menos de la abstención de EH Bildu para ser elegida presidenta y mirar para otro lado ante esa realidad es un ejercicio inútil. En este sentido, las cosas están como estaban antes del recuento final. Con el añadido de que los medios más conservadores y derechistas de Madrid y de Navarra ya han recuperado de nuevo el comodín de ETA -que cesó su actividad terrorista en 2011 y se disolvió en 2018- y han puesto de nuevo en marcha el ventilador de la porquería sobre Navarra para presionar a Sánchez y a la dirección federal del PSOE. Nada nuevo, la misma mierda política de siempre: que Madrid me dé lo que los navarros y navarras no me han dado en las urnas. La sombra lamentable de que una vez más los intereses de Madrid se impongan a la libre voluntad democrática de los navarros y navarras en las urnas. Le toca mover ficha a Chivite para alcanzar los apoyos que necesita. La tercera opción, la repetición de las elecciones, queda aún muy lejos.