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Mesa de Redacción

Joseba Santamaria

Seguimos pagando a escote

Seguimos pagando a escoteARCHIVO

Son unas letras hoy solo para que este asunto no quede definitivamente en el cajón de los olvidos. Hay muchos otros temas, pero este me parece siempre importante. Esta semana el Estado español ha pagado otros 3.643 millones de euros del rescate a la banca de 2012. De Bankia, Catalunya Caixa, Nova Caixa Galicia, Banco de Valencia, BMN, Ceiss, Caja 3, Liberbank y la creación de la Sareb. Todas han sido absorbidas y privatizadas posteriormente en otro inmenso negocio para la gran banca subvencionado con dinero público. El Estado ha devuelto ya 24.898 millones y debe aportar todavía hasta 2027 otros 16.500 millones de euros, mientras esa gran banca española de hoy –Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja–, pulveriza sus récords de beneficios.

En 2022 obtuvo 20.850 millones, un 28% más el año anterior y en este ejercicio el aumento aún será mayor. Unos hechos que comenzaron cuando Rato, el ex vicepresidente del Gobierno de Aznar y todopoderoso ex ministro de Economía y ex jefazo del FMI, anunció su dimisión como presidente de Bankia. Fue un salvavidas para una banca asediada por al juerga inmobiliaria y crediticia que acabó en burbuja y explotó por las consecuencias de la crisis global de 2008 y por la lastimosa gestión de sus directivos y prebostes que amenazaba con reventar todo el sistema financiero. Dijeron que el rescate bancario –que el Banco de España ha llegado a elevar por encima de los 60.000 millones de euros–, no costaría ni un solo duro a los contribuyentes. Lo dijeron el presidente Rajoy, el ministro de Economía entonces De Guindos y la vicepresidenta en aquel Gobierno Sáenz de Santamaría.

De Guindos –cómodamente instalado como burócrata en el entramado económico de la UE–, aún nos mintió más y alardeó de que los bancos devolverían el dinero incluso con intereses. Todos mintieron. También desaparecieron buena parte de las cajas de ahorro y sus clientes, fondos y propiedades acabaron igualmente en manos de la gran banca. Un traspaso de rentas más. Caja Navarra fue uno de esos ejemplos. Jode pensar qué se hubiera podido hacer en sanidad, educación, infraestructuras, vivienda... con esas decenas de miles de millones de euros. De hecho, sus consecuencias en la deuda pública, el déficit y el sistema público de pensiones, de cuyo Fondo salieron esos miles de millones, siguen vigentes. Solo Rato, el que fuera campeón del neoliberalismo, ha terminado en la cárcel y esta semana se vuelve a sentar en el banquillo de los acusados.

Aquel rescate fue un ejemplo real de esa gran estafa del capitalismo ultra que dicta la norma de que las ganancias y dividendos pasan a los bolsillos privados de unos pocos y las pérdidas se socializan con los bolsillos de todos. No sólo no han devuelto nada, como sí ha sucedido en el resto de países de la UE que rescataron a sus entidades financieras, sino que han seguido recibiendo ayudas públicas durante toda esta década y han puesto en marcha una estrategia de concentración bancaria con miles de despidos y el cierre de oficinas. Ahora los destinos de aquel rescate bancario se dirigen a la economía especulativa, que mueve a través de los fondos buitre y de capital un beneficio 70 veces mayor que la economía productiva. No fue un rescate limpio y transparente. Fue un gran engaño que pagamos a escote. Sin más.