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Mesa de Redacción

Alicia Ezker

Sabor social

Sabor socialOskar Montero

En una parroquia cerca de mi barrio tenían durante las pasadas Navidades un lema en su fachada que me gustaba leer al pasar: Paz y bien. No sé por qué lo han quitado pasadas las fiestas, porque creo que en un mundo como el actual es un mensaje que hay que mantener, porque son dos ingredientes esenciales para la vida. En ese local se forman varios días colas de gente que acude para recoger comida y quizá algo de ropa que necesiten. Son personas que por diferentes razones se han visto en una situación de exclusión sin poder afrontar los gastos básicos del día a día. Y está bien que existan estos espacios que complementan la atención desde los Servicios Sociales. Lugares en los que se hace el bien a otros, donde se comparte. Hay muchos, de diferente tipo y proyecto.

Como la Fundación Banco de Alimentos de Navarra (BAN) que justo esta semana presentó su nuevo programa Sabor Social - El plato compartido, una iniciativa que nace desde la colaboración público-social-privada, que busca transformar excedentes alimentarios procedentes de comedores colectivos en lo que puede ser una opción de alimentación diaria para personas en situación de vulnerabilidad. Y de paso evitar el desperdicio alimentario, ya que hay muchos alimentos preparados en comedores escolares, de empresa, hospitalarios... que se pierden sino se consumen en poco tiempo. Su idea es que a través de este necesario sabor social puedan ofrecer hasta 250 raciones diarias a personas en situación de vulnerabilidad y garantizarles una alimentación más segura. Una buena manera de hacer el bien.