Últimamente le da dado al emérito por darle al pico. Obviamente, habla solo de lo que le interesa, bien a través de entrevistas con medios amables, o para hacer caja. De hecho con la publicación en septiembre del libro sobre sus memorias, titulado Reconciliación, trascendió que habría cobrado unos cinco millones de euros. No deja de ser calderilla para alguien con una fortuna superior a los 2.300 millones, pero a nadie le amarga un dulce, y mucho menos si esa pasta procede de un texto hagiográfico.

El caso es que después de comprobar que el interesado relato de sus andanzas suscita interés, Juancar ha cogido carrerilla y ahora ha decidido, en una inusual entrevista al diario francés Le Figaro, zumbarle la pandereta a Sánchez. “Con el Gobierno actual, las cosas deben ser muy difíciles para mi hijo”, se atreve a declarar el caradura del Borbón padre.

La frase merece la pena ser analizada con un pelín de detenimiento. Pese a que el concepto de lo que es la dificultad en alguien que no ha pagado una factura de la luz en su vida no debe ser el mismo que tenemos el resto de los humanos, a estas alturas estaremos de acuerdo en que lo más complicado que le he ha pasado a Felipe ha sido cómo gestionar las golferías de su progenitor, que no se han llevado la institución por delante, pero que continúa muy deteriorida por su culpa.

Lo otro, lo que la relación que el monarca tenga con el Gobierno de Sánchez es pecata minuta en comparación con la suma de tropelías que ha encadenado Juan Carlos, a quien le viene al pelo aquella frase del ¿por qué no te callas? que pronunció ante el fallecido Chávez precisamente para sacar la cara a Aznar. Se ve que su inclinación pepera viene de antaño.