La ‘normalidad’ del señor Maya

10.02.2020 | 00:12

cuando hace dos meses tomé posesión como nuevo concejal de mi ciudad, Iruñea, lo hice con la ilusión del recién llegado. Con unas ganas tremendas por trabajar para mis vecinos y vecinas. Transcurridos 60 días, creo que estoy en disposición de hacer una primera valoración de lo que voy y vamos viviendo de manos del nuevo Equipo de Gobierno.

Soy conocedor de las diferencias abismales que existían entre las propuestas que EH Bildu había presentado para Iruñea en las pasadas elecciones y las que había puesto encima de la mesa la coalición posteriormente ganadora, Navarra Suma. Aún así, cándido de mí, quise creer al nuevo alcalde, Enrique Maya, que en el salón de plenos, ese día 15 de junio, pronunció las siguientes palabras:

"Soy plenamente consciente de que los ciudadanos también han dicho que el gobierno de la ciudad durante los próximos cuatro años pasa por el acuerdo entre distintas fuerzas políticas. Me pongo, por tanto, manos a la obra para seguir construyendo una Pamplona que sea un lugar de convivencia y de libertad, desde el acuerdo entre diferentes.

Es imposible que en los próximos cuatro años todos los pamploneses compartan todas nuestras decisiones, pero sí puedo garantizar que todos van a ser respetados, que todos van a ser escuchados para afrontar los retos del futuro con ambición, pero con normalidad y sin falsas poses exageradas. Por ello nuestra obligación, la de todos los que estamos hoy en este salón de plenos, es centrarnos en lo que nos une y desterrar lo que nos separa, centrarnos en la ciudad y desterrar la ideologización extrema del día a día municipal".

Bien, pues pasados estos dos meses, se puede afirmar que las prioridades del señor Maya están discurriendo por otros derroteros bien diferentes. EH Bildu ya denunció en vísperas de las fiestas de San Fermín la política de Navarra Suma de deshacer todo lo construido por las fuerzas del cambio, esas ganas irrefrenables de "romperlo todo". Por tanto, no me voy a entretener en eso, sino en otros detalles que probablemente la ciudadanía desconoce, o que tal vez se le han pasado inadvertidos.

Por ejemplo, ¿sabéis con cuántos colectivos populares se ha reunido el señor Maya desde su nombramiento como representante máximo de la ciudad? Con ninguno, por supuesto. Sin embargo, ya ha recibido sonrientemente al delegado de Defensa y al comandante militar de Navarra (7 de agosto) y al jefe superior de Policía en Navarra (6 de agosto). Debe ser el primer paso para desterrar la ideologización extrema de la que hablaba.

Otros detalles que deben ayudar mucho a la convivencia son las diferentes declaraciones realizadas en medios de comunicación estatales (curiosamente, el señor Maya suele variar su discurso cuando el micrófono que tiene delante es local o de fuera de Nafarroa). Algunos de los mensajes que ha lanzado, siempre en aras de la convivencia, han sido estos:

"Los pamploneses han dicho que quieren un gobierno de personas normales".

"Yo no podré ser el alcalde de un ciudadano que vota a EH Bildu si aplaude que nos agredan, así nunca podré ser su alcalde, o si defiende que se incumpla la legalidad para colocar la ikurriña en el balcón".

"Es indignante que el PSN nos trate igual a Navarra Suma que a EH Bildu. Es un insulto para los miles de navarros que han votado a Navarra Suma".

"Estamos ya bastante hartos de EH Bildu y su gente y su entorno, que siempre tienen alguna excusa para intentar crispar el ambiente, que es estupendo en Pamplona, pero siempre están ellos con sus batallas de banderas".

Es decir, mientras en su toma de posesión el alcalde de Iruñea hablaba de unir, de construir, de desterrar ideologización, lo que realmente quería decir (o al menos lo que nos está demostrando) era todo lo contrario. En realidad se refería a desterrar a más de 26.600 personas que votaron a EH Bildu en Iruñea. Un 25 % de los votantes, uno de cada cuatro, debe ser relegado. Una realidad cada vez más amplia que el alcalde se empeña en negar.

El señor Maya entonces ¿quería decir que todos van a ser escuchados menos quienes no compartimos sus opiniones? En definitiva, nos estaba avisando de que en Pamplona existen ciudadanos y ciudadanas de primera y de segunda. Todo ello desde la convivencia y el respeto, por lo que parece. Construyendo Pamplona, como prometió.

Debe saber el alcalde que nosotras no entendemos de esa categorización de las personas y que vamos a trabajar hasta la extenuación para defender esas ideas y la dignidad que merece cada persona.

Finalizo con otro detalle significativo. Como es conocido, tras la agresión sufrida por varios concejales en el balcón de la casa consistorial en el momento del txupinazo del 6 de julio, mi compañera Maider Beloki tuvo que ser atendida en un centro hospitalario y requirió de baja médica con tratamiento. ¿Sabéis cuántos concejales de Navarra Suma se interesaron en ese momento o posteriormente por su estado? Cuando ha pasado más de un mes, cero.

Normalidad al estilo Enrique Maya.

El autor es concejal de EH Bildu en el Ayuntamiento de Iruñea

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