Erripagaña: marear la perdiz

16.02.2020 | 01:12

v aya por delante que comparto la mayor parte de las consideraciones sobre la historia del PSIS de Erripagaña que realiza ahora Juan José Echeverría, concejal de Urbanismo de Pamplona. Ahora sólo falta que su Ayuntamiento ponga negro sobre blanco y –como dice– para no "perseverar en el error", concrete su propósito de enmienda en una solución viable para la Ripa sur, en un solar concreto y unos plazos acotados. Es algo que en el Departamento de Ordenación del Territorio y Vivienda del Gobierno de Navarra llevamos casi cinco meses esperando.

El PSIS de Erripagaña fue aprobado en 2004, con una primera modificación de 2006 que fija la actual ordenación. Hubo en la década siguiente varias modificaciones parciales, pero ninguna fue precisamente hacia una ordenación más racional del suelo, sino más bien al contrario: se aumentó la densidad y edificabilidad al abrigo de las bonanzas inmobiliarias y con arreglo a los intereses de los promotores privados? en perjuicio del sector público. La vieja receta. Eso hizo que al Gobierno se le dejaran prácticamente las sobras para la obligada reserva de suelo con el fin de promover vivienda pública: las últimas parcelas, las peor edificables, más arrinconadas y menos codiciadas. No fue, por tanto, voluntad del Gobierno de Navarra ni de Nasuvinsa construir en la Ripa de Beloso, sino de los promotores que delimitaron el PSIS en función de sus intereses. E incluso, cuando en 2010 se aumentó la edificabilidad en un 30%, volvió a ser únicamente en beneficio privado, pues no vino acompañado de un incremento proporcional de los espacios dotacionales ni, mucho menos, del aprovechamiento cedido para vivienda de promoción pública.

Llegamos al día de hoy y propone ahora el alcalde Enrique Maya suprimir del todo esa reserva de suelo de vivienda pública en la Ripa –de cuyos 40.000 metros cuadrados, por cierto, sólo se edifica en un 8% y se dedica otro 16% para calles, dejando libre el 76% restante de la ladera– para convertirla en un gran jardín y, en contrapartida, ceder al Gobierno una permuta en otro solar. O, curiosamente, se llegó a barajar incluso que estas viviendas ocuparan un solar dotacional del barrio y, a su vez, construir en la Ripa sur la dotación prevista. En tal caso, al parecer sí se aceptaría que la ladera fuera edificable y no si es vivienda social. Pero el perjuicio para las dotaciones públicas del barrio era tal que la propia Asociación de Vecinos del conjunto de Erripagaña rechazó tal apaño.

En cualquier caso, por nuestra parte, bienvenida sea la permuta que se quiera proponer en el ámbito de este barrio si es para mejorar la ubicación y la calidad del actual suelo público; algo nada difícil, por otra parte, dado lo que se nos dejó en la Ripa. Pero como decía, llevamos casi cinco meses esperando que se materialice esa propuesta mágica.

Celebro que ahora, quince años después, se quiera buscar una alternativa digna para la vivienda pública en los terrenos de cualquiera de los ayuntamientos que promueven el PSIS de Erripagaña. No lo pide el Gobierno, sino las y los miles de jóvenes que demandan una vivienda de alquiler asequible en la Comarca de Pamplona, un anhelo de emancipación lastrado por los precios del mercado libre y la precariedad laboral, según el estudio que acaba de presentarnos el Consejo de la Juventud. A ellos habrá que explicarles que no queremos promover vivienda en los –reducidos– aprovechamientos públicos, sino más zonas verdes. Lo pide el Defensor del Pueblo, que le reclama al Gobierno promueva con urgencia más vivienda de alquiler asequible para responder a una demanda disparada. Nos lo piden plataformas sociales y un censo de varios miles de demandantes de vivienda pública?

El Departamento que dirijo ha mantenido una actitud abierta a estudiar alternativas, con gestos y hechos, como bien conoce y me ha reconocido la plataforma vecinal. Yo personalmente les hice una propuesta sobre reducción de edificabilidad y reordenación de espacios verdes en la Ripa de Beloso a la que, por cierto, aún estoy aguardando respuesta. Concedimos una moratoria en una licitación que arrastra ya año y medio de retraso, a la espera de esa propuesta que, ya en octubre, me anunció iba a hacer el alcalde en el plazo de dos meses, aunque está por llegar. Hemos aceptado acudir a la Comisión municipal de Urbanismo de Pamplona con voluntad de debatir y escuchar?

¿Debe el sector público seguir siendo el pagano –como lo hizo en diseño del PSIS de Erripagaña– a diferencia de los promotores privados, que ya han construido todo lo que les permitió el incremento de edificabilidad? ¿Hasta cuándo debe seguir esperando el Gobierno una supuesta o predicada cesión de suelo municipal que compense la deficiente reserva de vivienda pública que se le dejó en la Ripa de Beloso? Y si no se propone ninguna, ¿debe ser el sector público el que renuncie ahora a promover vivienda de alquiler?

Si es preciso, volveremos a la Casa Consistorial si su alcalde o su equipo de Urbanismo nos lo requieren para plantearnos soluciones concretas, palpables y documentadas para promover vivienda pública de alquiler en el barrio de Erripagaña. Pero entendiendo, lógicamente, que no se puede seguir mareando la perdiz sine die.

El autor es vicepresidente y consejero de Ordenación del Territorio, Vivienda, Paisaje y Proyectos Estratégicos del Gobierno de Navarra