Cambiar para seguir igual

06.08.2020 | 00:36

En la presentación del plan Reactivar Navarra, la presidenta del Gobierno de Navarra, y por ello presidenta del Consejo de Administración de la Corporación Pública Empresarial de Navarra (CPEN), realizó una serie de consideraciones que, de acuerdo a la crónica publicada por este medio pueden llevar a una cierta contradicción y generar incertidumbre sobre el importante papel que, sin lugar a dudas, debe jugar la CPEN en el mencionado plan.

Así, se nos dice que Reactivar Navarra debe "avanzar hacia un nuevo modelo social y económico, con un recuerdo muy marcado de las consecuencias generadas por la orientación neoliberal con la que se abordó la crisis anterior, reafirmando el liderazgo de lo público e instando a realizar un nuevo modelo de gobernanza". Asociándolo a la "vocación histórica de Navarra por idear modelos de desarrollo y progreso". Poniendo como ejemplo la apuesta por la promoción industrial de la Diputación Foral en los años sesenta del siglo pasado, que, como todos sabemos, capitaneó el entonces vicepresidente de la Diputación Foral, Félix Huarte, cuya gestión al frente de la institución le llevó a ser denominada por la población como Difonsa (Diputación Foral de Navarra Sociedad Anónima)

Ese modelo, que suponía el empleo de lo público para beneficio único y exclusivo de lo privado, y que en la actualidad es lo que eufemísticamente se viene a denominar colaboración público-privada, nos lleva a otro hito histórico mencionado por la presidenta, en cuanto a la vocación navarra por idear modelos de desarrollo y progreso. Se trata de la constitución en 1995 de la empresa pública Energía Hidroeléctrica de Navarra (EHN) "como instrumento para el desarrollo del sector de energías renovables", cuya gestión y venta al sector privado es recordada en esta comunidad como un míster al pelotazo llevado a cabo por su directivo principal, un cargo público nombrado por el Gobierno de Navarra de entonces. Aún sufrimos las consecuencias de la desaparición de EHN como empresa pública, ante deslocalizaciones de empresas del sector como Gamesa.

Cuando se nos dice que la gestión de Reactivar Navarra se va a alejar de la gestión neoliberal con la que se abordó la crisis anterior, deberíamos recordar que la Ley 8/2009 de constitución de la CPEN, se realizó para coordinar, controlar y supervisar la labor de las empresas públicas en la correcta administración de los fondos públicos, y poner freno a su excesiva "colaboración" con el sector privado. Es indudable que en estos últimos diez años no hemos avanzado nada en ese sentido. Los informes de la Cámara de Comptos y las comisiones de investigación en el Parlamento sobre las empresas públicas nos lo recuerdan periódicamente.

Porque es realmente difícil que lo público lidere nada si la gestión del sector público empresarial sigue siendo responsabilidad de unos órganos directivos, y en particular por gran parte de directores de departamento que en el año 2003 aplaudían hasta con las orejas la privatización de empresas públicas como EHN.

Es indiscutible que la CPEN es un instrumento público esencial para la dirección y coordinación del Plan Reactivar Navarra. Pero lo debe hace con su estructura y sus medios. Con el apoyo de la experiencia y el trabajo del conjunto de empresas públicas y bajo la premisa esencial de la defensa de lo público frente al mantra neoliberal, idealizado a lo largo de estos últimos sesenta años, de la colaboración público-privada

Porque, en definitiva, los 989,41 millones que se van a emplear para Reactivar Navarra en estos tres próximos años van a salir de los presupuestos forales, y no precisamente de aportaciones voluntarias ni donaciones por parte de los bancos y multinacionales privadas.

Es por ello que ahora más que nunca los partidarios de la colaboración público-privada la deberían fomentar desde el ámbito de la fiscalidad. Aumentando la presión fiscal a las grandes empresas y fortunas y disminuyendo los beneficios fiscales a las empresas que únicamente los utilizan para engordar su cuenta de resultados.

Además, se debería sustituir el "pan para hoy y el hambre para mañana" que supone el endeudamiento, por una negociación sin complejos del artículo 54.c del convenio económico entre Navarra y el Estado. Ese artículo por el que Navarra se tiene que hacer cargo de toda la deuda pública del Estado. Sí, toda, también por los 16.000 millones que el Estado se va a endeudar para repartir entre las comunidades autónomas y de los que Navarra no va a recibir ni un euro.

Un artículo que supone que de los 585 millones que Navarra paga al Estado este año, el 60% (351 millones) se destinan a pagar la deuda del Estado. Si Reactivar Navarra va a costar 989,41 millones en tres años (330 millones por año), no hay que darle muchas vueltas para ver de dónde los podemos sacar.

Simplemente ideología y voluntad política.

El autor es vocal del Consejo de Administración de la CPEN (Corporación Pública Empresarial de Navarra) a propuesta del Parlamento de Navarra

Todavía sufrimos las consecuencias de la desaparición de EHN como empresa pública ante deslocalizaciones de empresas del sector como Gamesa

Se debería sustituir el 'pan para hoy y el hambre para mañana' que supone el endeudamiento por una negociación del art. 54.c del convenio económico entre Navarra y el Estado

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