Un Ebro sostenible

09.09.2020 | 00:52
Una opinión de María Dolores Pascual

nuestra sociedad cambia rápidamente y esto exige una constante adaptación individual, colectiva e institucional si queremos garantizar un mundo para los que vengan detrás. En ese proceso, la gestión de los recursos naturales debe dar respuesta a los exigentes parámetros de sostenibilidad en un entorno de cambio climático, cambio tecnológico y cambio social. Asistimos a un crecimiento de la sensibilidad medioambiental de la sociedad y la gestión del agua debe dar respuesta a ello.

El futuro se construye desde el presente y las decisiones que tomamos van a ser las que aseguren nuestra convivencia y modo de vida. Es imprescindible que en el proceso de toma de decisiones seamos responsables, utilicemos los mejores diagnósticos y expliquemos con claridad a la sociedad los motivos de las mismas.

En la cuenca del Ebro contamos con un marco institucional adecuado y un sistema exitoso para dar respuesta a los retos. Como recoge nuestra legislación, la gestión del agua pivota sobre el respeto a la unidad de la cuenca hidrográfica, tratamiento integral, economía del agua y participación de los usuarios.

Para encarar el mañana, desde la Confederación Hidrográfica nos fijamos el objetivo de dirigir todas las acciones relacionadas con el agua hacia un compromiso de sostenibilidad, en su vertiente ambiental, alimentaria, energética e institucional. El próximo Plan Hidrológico del Ebro será la herramienta que nos lleve hacia allí.

Nuestro objetivo de Ebro Sostenible se articula en cinco ejes. Es necesario profundizar en la mejora del conocimiento (eje 1), aunando actuaciones que incorporen las mejores técnicas y las últimas investigaciones, que nos permitan estar a la vanguardia y ser capaces de anticiparnos. Pero, también debemos difundir este conocimiento a la ciudadanía.

Hay que dedicar esfuerzos a mejorar la gestión del agua y todo lo relacionado con élla (eje 2), incrementando la eficiencia de los sistemas y mejorando el control del agua utilizada. Y la legislación y los cambios de la sociedad obligan a priorizar el objetivo de alcanzar el buen estado de las aguas (eje 3). Para ello, fomentamos actuaciones que contribuyan a disponer de un medio hídrico y de sus ecosistemas asociados con las mejores condiciones ambientales.

También trabajamos para renovar la visión de la dinámica fluvial (eje 4), favoreciendo la recuperación ambiental de nuestros ríos desde una perspectiva de viabilidad económica, legal y social.

Por último, pero no por ello menos importante, el compromiso de la sociedad debe ir dirigido a garantizar los suministros a los usos esenciales (eje 5), asegurando un suministro a las necesidades de agua de la población en una cuenca con una elevada variabilidad temporal de la disponibilidad de agua que da lugar a sequías frecuentes, en un contexto adverso por el cambio climático.

En Navarra, para mejorar el conocimiento y la toma de decisiones, estamos elaborando un estudio hidrológico e hidráulico de la subcuenca del Zidacos que aporte información para reducir las afecciones por fenómenos de inundación como las sufridas el pasado verano en Tafalla, Olite...

En paralelo, hemos llevado a cabo más de 30 intervenciones para mejorar la capacidad de desagüe en esos cauces y estamos redactando un proyecto de acciones de restauración que responde a esa nueva visión de dinámica fluvial.

En esa nueva visión, Navarra puede aportar mucho mediante su participación, junto con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la CHE y las Comunidades de Aragón y Rioja, en la EstrategiaEbro Resilience. Navarra es el territorio donde se desarrolla una de las restauraciones fluviales más importantes, en el río Arga, en Funes, con una inversión total de 8,3 millones de euros y también con la participación del Ayuntamiento y el objetivo de reducir el riesgo de inundación a través de la recuperación del espacio fluvial.

Junto con la continua labor de conservación de infraestructuras (Canal Imperial, Lodosa, Itoiz, Alloz, Eugui), o con grandes proyectos enfocados a la garantía de suministro, como el recrecimiento de Yesa, realizamos acciones más pequeñas y menos conocidas que inciden en la mejora general de la gestión y mejora de la eficiencia en los sistemas regables. Ejemplo, el proyecto de instalación de caudalímetros para el seguimiento de aprovechamientos del sistema El Val-Queiles.

Por otro lado, la reciente regularización del canon de ocupación que bonifica el paso a cultivos forestales compatibles con inundaciones se integraría también en el mismo eje.

Queremos lo mejor para los nuestros. Queremos satisfacer nuestras necesidades y mantener el desarrollo social que tanto nos ha costado alcanzar. Pero este desarrollo pasa por una mirada amplia, cooperadora que, con la generosidad y el compromiso de todas las partes, permita garantizar un futuro para los que vengan después.

La gestión del agua en la cuenca del Ebro ha sido modélica en muchos aspectos. Hemos conseguido responder al compromiso social en forma de productos y bienes al servicio de la sociedad. Y ello con condiciones ambientales muy favorables. Ese es el camino a seguir, ese es el reto que debemos seguir asumiendo. Y en este contexto, la CHE mantendrá su misión de casa común que pone al servicio de los ciudadanos su conocimiento, experiencia y responsabilidad para alcanzar el objetivo de un Ebro sostenible.

La autora es presidenta de la Confederación Hidrográfica del Ebro

Para encarar el mañana, desde la Confederación Hidrográfica nos fijamos el objetivo de dirigir todas las acciones relacionadas con el agua hacia un compromiso de sostenibilidad

Hemos llevado a cabo más de 30 intervenciones para mejorar la capacidad de desagüe en esos cauces y estamos redactando un proyecto de acciones de restauración que responde a esa nueva visión de dinámica fluvial