LOMLOE: la alternativa a lo peor sigue siendo mala

02.12.2020 | 00:56

Decir que estamos ante una pandemia sin precedentes en nuestra historia reciente y ante un grave problema con repercusión social no es para nada una novedad en los tiempos que corren. Tampoco lo es afirmar que en estos momentos difíciles nuestras carencias y fortalezas han salido a relucir; las de todas. Además del sistema sanitario, han quedado en evidencia, también, las carencias de los sistemas educativos.

El actual modelo educativo y sus respectivos sistemas educativos –nos referimos tanto al español, como al de la Comunidad Autónoma Vasca, como al de Nafarroa– no responden a las necesidades que nos surgen ni a los retos que como sociedad tenemos y que seguirán surgiendo a lo largo del siglo XXI. Es más, ante las problemáticas y situaciones creadas a raíz del covid-19 se ha reafirmado que las carencias que el modelo educativo padece vienen de años atrás y son estructurales.

En EH Bildu, recogiendo el sentir mayoritario de las comunidades educativas de Euskal Herria, defendemos firmemente la educación como elemento básico, vertebrador y cohesionador de la sociedad. La educación tiene el deber de ser inclusiva, compensadora de las desigualdades y adaptada curricularmente a las características del alumnado para garantizar su pleno desarrollo académico, lingüístico, cultural, y también, cómo no, social. En definitiva, la educación tiene que cuidar y ayudar al alumnado a ser personas felices.

Y con estas convicciones nos encontramos en plena tramitación de la enésima ley orgánica educativa, la LOMLOE, de la mano de la ministra Celaá, la cual conocemos bastante bien en nuestras tierras. Pero, ¿cómo debería una fuerza soberanista y de izquierdas, como EH Bildu, actuar ante esta ley? La respuesta es fácil: con criterios educativo-pedagógicos, competenciales y sociales, sin ninguna duda.

Cuando la alternativa a la LOMCE es la LOMLOE, tal y como se nos plantea, poco más tenemos que añadir. Se nos ofrece una alternativa mala a una ley que era peor. Y en los términos actuales, EH Bildu no será quien dé un sí a esta reforma. Una vez más ha quedado claro que una alternativa educativa avanzada, competencialmente plena y socialmente justa pasa porque en cada territorio tengamos pleno derecho a decidirlo todo, también en cuanto a nuestros sistemas educativos se refiere.

Somos conscientes de que la ley que hoy en día nos rige es la LOMCE. Y nos reafirmamos en nuestro compromiso de hacer todo lo posible, y todo lo que esté en nuestras manos –como firmamos en el Congreso ya en 2013– para derogar lo antes posible esa ley que el exministro Wert nos impuso con el único objetivo de intentar adoctrinarnos en su ideología sexista, viejuna y centralista.

¿Por qué decimos que la LOMLOE es mala? Porque quiere suplantar una ley de 2013 (LOMCE) con las bases de una de 2006 (LOE), sin fijar una perspectiva educativa-pedagógica que mire hacia 2030. No es una ley moderna e innovadora. No permite dar un giro de 180 grados y poner el modelo educativo en las coordinadas de los países más avanzados de Europa en esta materia como Estonia, Dinamarca, Países Bajos o Finlandia.

¿Por qué no plantear una descentralización de las competencias, dotando realmente de autonomía a los centros? ¿Por qué no implicar de forma vinculante a los ayuntamientos fomentando así la Educación Km0? ¿Por qué no dar cambios de calado y vertebrar el sistema en una sola red público-comunitaria donde la participación de toda la comunidad sea el eje central? ¿Por qué no bajar las ratios? ¿Por qué no garantizar por ley que la inversión no sea inferior al 6% del PIB? Estas son preguntas que nos hacemos. Y que, en definitiva, corroboran que no se van a dar cambios estructurales.

Pero tampoco se han querido afrontar temas que históricamente han sido reclamados tanto por nuestras comunidades educativas como por parte de la izquierda independentista. No se ha aceptado la obligatoriedad de un programa integral, transversal y específico de coeducación como puede ser Skolae. No se ha aceptado que la religión salga definitivamente de las aulas, ni que el currículum lo decidan nuestras propias instituciones. No se ha aceptado que Felipe VI, por lo tanto, deje de firmar nuestras titulaciones; que el ciclo 0-3 sea totalmente gratuito; ni que centros con ánimo privatizador reciban ayudas públicas. Entre muchas otras cosas tampoco se ha aceptado que cada comunidad autónoma podamos decidir libre y democráticamente sobre nuestros sistemas educativos, sin perjuicio de lo que las leyes orgánicas del Estado español puedan imponernos.

Y, a pesar de ello, estos días estamos asistiendo a una pataleta por parte de la derechona, representada por PP, Ciudadanos, Navarra Suma y el fascismo, que quieren mantener sus privilegios, siguiendo fomentando la educación privada, elitista, segregadora, católica, adoctrinadora y totalmente españolista centralizadora.

Ante esta realidad, no va a ser EH Bildu quien defienda la LOMLOE. Con responsabilidad, hemos presentado y negociado más de 135 enmiendas tanto con los partidos que conforman el Gobierno español como con el resto de partidos del bloque de la investidura. Consiguiendo algunos avances, sí, pero no los necesarios para que la LOMLOE tenga nuestro aval. Somos conscientes de que sin la LOMLOE lo que nos queda sigue siendo la LOMCE del PP. Quedan semanas de negociaciones y debates para la votación definitiva tras su paso por el Senado.

Llegados a esta fase, seguimos teniendo más que claro que las transformaciones que nuestros sistemas educativos necesitan sin demora no van a venir de la enésima ley orgánica que se apruebe en Madrid. Vendrá, sin duda, tras los debates que hagamos y acuerdos que lleguemos aquí, en las instituciones de Euskal Herria. Porque las que creemos que necesitamos una transformación educativa-pedagógica y apostamos por construir un sistema educativo público soberano sabemos que la mejor alternativa será la que decida y construya la comunidad educativa de nuestros territorios sin injerencias.

Los autores son portavoz de EH Bildu en la Comisión de Educación del Congreso y secretario de Educación de EH Bildu, respectivamente

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