Consejo Navarro de la Cultura: volver la vista atrás

12.03.2021 | 00:11
Consejo Navarro de la Cultura: volver la vista atrás

el pasado viernes 5 de marzo se celebró el último pleno del Consejo Navarro de la Cultura y las Artes que iniciaba su andadura el 21 de diciembre de 2015, por lo que puede ser oportuno "volver la vista atrás" ofreciendo una breve reseña del trabajo realizado y esbozar algunos retos de futuro. El Consejo fue renovado en su totalidad y sus principales características: paritario, rejuvenecido, multidisciplinar y representativo de nuestra pluralidad cultural.

Algunas de las principales tareas en las que el Consejo ha trabajado y/o colaborado, han sido: las propias de las comisiones de Acción Cultural, Archivos, Bibliotecas, Museos, Patrimonio y Publicaciones; la participación en las comisiones evaluadoras de las convocatorias de ayudas del Departamento; la valoración de los proyectos MECNA propiciando que la Ley de Mecenazgo Cultural se desarrolle con éxito; la apertura del listado de premiados del Príncipe de Viana de la Cultura a una visión comunitaria de la cultura; la elaboración del Plan Estratégico de Cultura de Navarra que fijó retos, principios, ejes y acciones hasta 2023; la redacción de la Ley Foral de Derechos Culturales de Navarra; la creación del Archivo de la Música y las Artes Escénicas; y el nuevo Reglamento del Consejo Navarro de la Cultura y las Artes.

Probablemente, no se ha comunicado suficientemente la transcendencia de la pionera Ley Foral 1/2019 de Derechos Culturales de Navarra por su carácter innovador, dada la inexistencia de una norma de estas características en el contexto estatal y europeo. Su finalidad es asegurar los derechos culturales y su pleno reconocimiento como derechos de carácter fundamental. Este objetivo no solo implica el derecho de la ciudadanía en su conjunto, sino que lo reconoce también para las personas artistas, creadoras, gestoras, promotoras y profesionales de la cultura. Insta a las administraciones públicas a promover políticas culturales que establezcan el valor de la cultura como bien común y sus derechos de acceso y participación como pilares necesarios para alcanzar una sociedad más igualitaria. LFDC aprobada por nuestro Parlamento sin votos en contra.

Uno de los principales logros de la pasada legislatura fue instaurar una visión de la política cultural integradora de la tradición y la contemporaneidad, de la puesta en valor de los sectores culturales y del fomento de la colaboración y la participación, asumiendo una visión territorial de la cultura.

Logros que fueron posibles gracias a la colaboración de diferentes agentes culturales que se implicaron en los procesos de mejora y participación que se propiciaron, a la profesionalidad de las diferentes unidades administrativas de la Dirección General de Cultura y, sin lugar a dudas, al liderazgo de la consejera Ana Herrera y su equipo.

En todo ejercicio de "volver la vista atrás" no deberíamos eludir la constatación de las carencias que no fueron subsanadas: la insuficiente financiación pública de la cultura que aún está lejos de revertir los severos recortes de la pasada crisis económica y de aproximarse a la media de las regiones europeas que se asemejan a Navarra como debe hacerse en aplicación de la Ley Foral de Derechos Culturales; la falta de recursos humanos en algunas secciones; la ausencia de datos que nos impiden evaluar la pertinencia de las políticas culturales; y la desigual distribución territorial de los equipamientos, con una evidente carencia en la Navarra Atlántica y Pirineos.

La crisis sin precedentes generada por la covid-19 está acentuando la histórica necesidad de mejorar los mecanismos de protección laboral de las personas artistas y trabajadoras de la cultura. El mundo artístico profesional es un ecosistema frágil que necesita de un apoyo decidido de las administraciones públicas, sin ayudas muchos creadores y artistas no podrán ejercer sus oficios y habrá una pérdida de diversidad cultural. La UNESCO está insistiendo durante esta profunda crisis en que no se deje atrás a las industrias culturales y creativas, no solo porque también son motores de la economía y dan empleo, en particular a mujeres y jóvenes, sino porque además son portadoras de identidades, valores y significados que están demostrando ser esenciales en esta crisis sanitaria, ofreciendo emoción, entretenimiento, reflexión y esperanza. Estos largos meses de confinamiento han puesto de manifiesto la capacidad de la cultura para mejorar el bienestar de las personas y construir comunidades resilientes.

Las urgencias que la crisis de la covid-19 ponen en el centro de nuestra actuación no deberían desplazar los retos y tareas que ya estaban formulados: el seguimiento, adecuación y evaluación del Plan Estratégico de Cultura; la implementación de la Ley Foral de Derechos Culturales que, entre otras cuestiones, obliga a la elaboración de cartas de servicios y a la visita pública gratuita de los Bienes declarados de Interés Cultural; la construcción del sistema de información cultural de Navarra; la consolidación de la visión transversal entre los cinco Servicios de la Dirección General de Cultura y el compromiso con la transparencia y la participación, por ejemplo, publicando en la web www.culturanavarra.es la política cultural de la legislatura, tal y como se hizo por primera vez en la pasada; y la recuperación de la convocatoria de ayudas para la construcción de casas de cultura y mejora de los equipos técnicos de los espacios escénicos municipales.

Ojalá el nuevo Consejo Navarro de la Cultura y las Artes ofrezca un decidido apoyo a la Consejería de Cultura para afrontar los importantes retos que tenemos por delante y se haga una eficiente gestión de los fondos europeos a través de los proyectos Next Generation del Plan Reactivar Navarra-Nafarroa Suspertu.

Agradecimiento a las personas del Departamento de Cultura que han colaborado en el cumplimiento de nuestras funciones, a María Camino Barcenilla, José Miguel Gamboa y Roldán Jimeno con quienes compartí grupo redactor de la LFDC y a las compañeras y compañeros de Consejo, a todas ellas reconocimiento por la diligencia en "mejorar y no empeorar" las políticas culturales en Navarra. Por último, dar la bienvenida y desear suerte al nuevo Consejo Navarro de la Cultura y las Artes.

El autor es técnico de cultura municipal