Madrid. El día después

07.05.2021 | 01:15
Madrid. El día después

Ha ganado el fosilismo y ha ganado el liberalismo. Ha ganado una manera de vivir quemando combustible fósil, para calentarnos, alimentarnos, movernos y ha ganado un pensamiento muy común en toda la sociedad de que la libertad es hacer lo que más me apetece, y lo que me apetece, es llevar la vida de siempre, aunque sea una mierda, aunque contamine, a pesar de sentirme de izquierdas o derechas. Y lo que apetece, y más de cara al veranito, es echarme unas cañas, ir a la playa, salir y entrar cuando yo quiero, comprar como si no hubiera un mañana, moverme exclusivamente en base a mi propia comodidad, sin ningún sacrificio de ningún tipo, y si eso, el sacrificio que me vaya a dar beneficio exclusivamente a mí. Porque ¿eso es la libertad, no? Vete y diles a millones de ciudadanos DNI español que la libertad es un estado trascendental que nace dentro de cada cual y no tiene nada que ver ni con lo que tienes ni con lo que haces. Se reirán y luego pedirán una ronda. En Madrid, en Barcelona y en Bilbao.

Vascos y catalanes, más progres, asisten entre horrorizados y despectivos ante ese cocido madrileño que se va a zampar el PP de nuevo, con los recursos que genera el resto del territorio del que es villa y corte. Pero ¿qué hubiera sido el Estado español desde los RRCC sin los mercaderes mediterráneos del este y sin los industriales del Cantábrico? ¿Cómo nadie puede sentirse, al menos desde Barcelona y Bilbao, mejor que aquellos que queman la misma gasolina para ir a trabajar, que se alimentan de tierras que no producen, que viven en la misma metrópoli digital consumista global, que no ven más allá de su ombligo capital y si es caso, su equipo de fútbol?

¿Cuánta gente madrileña ha dejado de votar al PSOE no por ideología, sino porque están hartos de la pandemia? Esto es muy infantil, pero no es ideológico, es más bien emocional. Millones de personas votando como críos. ¿Cuántos de ellos han votado al PP porque VOX tampoco les gusta? La gente equipara a ambos partidos y a los votantes de Ayuso se les insulta. No creo que en este estado se pueda acusar de fascista a nadie con tanta alegría, porque el fascismo tiene muchas caras, unas al descubierto, como el producto desestabilizante VOX, otras encubiertas en muchas máscaras, algunas intachables. Hay fascismo colectivo, y ese es muy peligroso, pero luego está el fascismo individual, alimentando a la contra o a favor el colectivo. Y este todavía es más peligroso, porque muchas veces es inconsciente y además alimenta la vanidad del que no se cree fascista pero lo es. Y vive en todos los barrios.

¿Cómo pudo Pablo Iglesias presentar su candidatura aparte de Mas Madrid? Si se hubieran presentado juntos, ¿cómo serían hoy los resultados? ¿Es verdad que Pablo Iglesias puede ser tan torpe político? ¿Cuánto vale la vicepresidencia de un estado? ¿A cambio de que ha hecho este ridículo? ¿O es que simplemente es tonto?

¿Puede sanarse una sociedad si sus individuos son inconscientes de sus sombras internas? ¿Puede salvarse una sociedad si sus individuos y estructuras actúan desde personalidades y organizaciones infantiloides?

En general ninguna opción política es consciente de los dos grandes problemas civilizatorios más apremiantes, el cambio climático y la transición energética. Y millones de ciudadanos tampoco. El resultado de ayer es decadente, como la sociedad que lo ha generado. Una sociedad que quiere hacer lo de siempre, aunque los indicadores científicos que ignora digan lo contrario, hacer lo que le da la gana, aunque una pandemia global nos está avisando que los tiempos despreocupados del petróleo barato se acaban y traen colapsos que ahora ni siquiera podemos imaginar. Y que por eso la actitud hoy tiene que cambiar, desde el derecho egoísta a hacer lo que quiero hacia la responsabilidad solidaria de hacer lo que debo.

España, del Cantábrico a Gibraltar, es una niñata superficial, caprichosa, consumista, cruel y boba. Que quiere lo suyo cuando le apetece a pesar de que en casa no llegue, sin importarle todo aquello que no sea ella misma, demostrando día a día la falta de cultura e inteligencia secular que tiene. Y cuyo mayor defecto es creerse mejor que aquellos que necesita para sobrevivir, es decir, todos aquellos con los que comparte dni y por tanto deuda pública y estado imbécil.

La autora es miembro de Iruña Gerora

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