Mi casa...

04.09.2021 | 00:34
Mi casa...

Una de las frases más reconocidas de la historia del cine es la que pronuncia el desamparado alienígena de E.T. apuntando con su dedo luminoso al espacio: "Teléfono, mi casa".

Aunque los expertos dicen que fue un error de traducción, ya que debería ser "teléfono, llamar a casa", yo prefiero recordarla así.

Hace unos días visité mi ciudad de origen, Madrid, y durante un paseo por el barrio de Argüelles, donde se desarrolló parte de mi infancia, tuve ocasión de pasar por la calle Ferraz 70, actual sede del PSOE, el lugar donde nací hace 72 años.

Por cierto, para ser rigurosos habría que señalar que el edificio abarca el 70 y también el 68, donde por cierto nació en el mismo año 1948 Patxi Andión, amigo mío de la infancia con el que jugaba en el parque de Rosales.

¿Casualidades de la vida o no? Porque allí figura una placa en la que se señala fue el lugar donde murió Pablo Iglesias; en mi caso nací, y para mayor casualidad mi segundo apellido, del que me siento tan orgulloso como del primero y por esa razón firmo con los dos, es precisamente Iglesias.

Demasiadas casualidades teniendo en cuenta mi militancia política en dicha organización política durante más de 20 años, hasta que, de manera injusta e inmoral, como ya he contado en diversas ocasiones, fui expulsado justo ahora hace 10 años.

Mirando la fachada que ha sido conservada de mi época, salió el vigilante y entablé una agradable conversación sobre estas circunstancias. Me invitó a entrar, aunque no al segundo piso donde viví ya que estaba en obras, haciéndome unas fotos en el hall recordando mi infancia y mi paso por el Comité Federal en la época de Almunia y Ciscar.

Esta vez, como ocurrió en alguna otra ocasión, no tuvo la oportunidad de observar mi foto, que cual delincuente peligroso figuraba en su taquilla desde hace unos años, quizá porque fuera el sustituto de verano.

Conocí ese hecho porque en una reunión de la permanente de Izquierda Socialista, a la que no pude acudir porque indicaron desde la secretaría de Organización impedirían mi entrada, al solicitar los nombres el compañero de Baleares señaló en broma que era José Luis Úriz, a lo que el vigilante respondió que no era así porque, enseñando mi foto, no era ese al que tenía prohibido dejar entrar.

Dolorosa circunstancia que se produjo, otra casualidad, siendo responsable de Organización federal Óscar López, hoy mano derecha de Sánchez y de Navarra, su izquierda Santos Cerdán. Mal lo tengo para cambiar estas circunstancias.

¿Tan peligroso soy? ¿Acaso quienes piensan como yo no tenemos cabida en el PSOE actual? ¿Quizás lo impida que ejerza mi libertad de opinión, especialmente cuando discrepo? ¿Pensar cómo?

Porque las contradicciones de la vida indican que ahora ellos han llegado a mis tesis de manera entusiasta, en especial en todo lo que se refiere a acuerdos con el resto de las izquierdas, o en las buenas relaciones con Bildu. Lo que hay que ver...

Llegué así al lugar donde nací, señalando como E.T. "mi casaaaaaaaaaa", entre emocionado y decepcionado, porque me entristecía esa situación impuesta por los Torquemada de turno. Qué pena que la tétrica Santa Inquisición perdure aún en los partidos.

Ignoro si algún día esos mismos partidos, en especial los de izquierda, y más concretamente el PSOE, llegarán a respetar la pluralidad y la libertad de la militancia, entendiendo que de esa manera se enriquecen mucho más que con una legión de borreguitos disciplinados.

La crítica razonada, la reflexión diversa, incluso la confrontación en momentos puntuales con el líder, es una actitud sana, muy sana, y fortalece y no al contrario a esos mismos partidos.

De momento sólo me queda agradecer a esa persona que me permitiera durante unos instantes estar en ese lugar tan importante para mí, y que durante esa estancia tantos recuerdos se agolparan en mi mente y sobre todo en mi corazón.

Mi casa...

El autor es exparlamentario y concejal del PSN-PSOE

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