Siempre nos quedará Itoiz

14.09.2021 | 00:46
Siempre nos quedará Itoiz

Marcilla siempre se ha vanagloriado de la cantidad y calidad del agua subterránea de que dispone, no es para menos. Estamos en una zona privilegiada en lo que al líquido elemento se refiere. Esta disponibilidad de agua también ha sido la razón de la importancia de la industria agroalimentaria. Fábricas de conservas como El Jinete, El Arga, Chistu, la Cooperativa, Alimentos Congelados y las actuales Refrescos Iberia, Lavandería, Precomar, siguen siendo motores de la economía de Marcilla, y todo gracias a la disponibilidad de ese bien tan preciado.

Ya en el 2005 tuvimos un aviso de que el filón de oro que Marcilla tiene bajo sus pies empezaba a tener indicios de contaminación, en este caso por atracina. El Instituto de Salud Pública aconsejó tomar dos decisiones al Ayuntamiento de Marcilla de entonces: una analítica semanal y la instalación de filtros de carbón. Cómo no, empresas dedicadas al embotellamiento de agua salieron a la palestra ante la oportunidad de negocio que se presentaba.

Problema: agua contaminada. Solución: colocar filtros y beber agua embotellada.

Actualmente nos encontramos ante una situación muy similar a la del 2005, con la diferencia de que esta vez somos los voluntarios medioambientales quienes estamos detectando y denunciando indicios de contaminación por nitratos, tanto de las aguas subterráneas como de las superficiales. Además, nos hemos atrevido a interpretar los propios datos aportados por el Gobierno de Navarra fruto de los análisis que se llevan a cabo en los pozos de captación, con resultados preocupantes dada la tendencia al alza del aumento de nitratos en las aguas subterráneas.

Aún recuerdo cómo el pasado 7 de noviembre de 2009 se realizó un encuentro del voluntariado en Marcilla, organizado por el Gobierno de Navarra, el Centro de Recursos Ambientales (CRANA) y la Asociación ALNUS. Contaba con la financiación del Programa de Voluntariado en Ríos del Ministerio de Medio Ambiente y la colaboración de la Obra Social de La Caixa. En el encuentro se destacaba la importancia de las distintas entidades locales de voluntariado a lo largo de la geografía de Navarra en el control de las aguas y denuncia de vertidos.

El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra nos dotó de medios y nos formó para que pudiéramos detectar indicios de contaminación tanto a través de análisis físico-químicos del agua como a través de los macro-invertebrados que la habitan. Qué duda cabe que los controles de agua que nosotros realizamos con los medios que disponemos nunca pueden ser comparados con los que puedan realizar profesionales en la materia y laboratorios autorizados. Nuestro trabajo como voluntarios es avisar, con un mínimo de rigor, de que hay una posible contaminación en un río, arroyo, barranco o agua subterránea. No esperar a ver peces muertos flotando por el agua para actuar (Mar Menor) o que media población esté con gastroenteritis.

Dentro de la red de voluntariado que hay en Marcilla, que son muchos, hay gente muy formada en Ingeniería agrónoma, en Biología. Hay docentes. Gente profesionalmente preparada para analizar e interpretar datos y defenderlos frente a técnicos de la CHE, del G.N. Gente capaz de interpretar la calidad del suelo por la vegetación espontánea que aparece. Gente capaz de interpretar la calidad del agua por las especies que la habitan. Además, contamos con el apoyo y asesoramiento de instituciones de prestigio en estos temas tanto a nivel regional como nacional.

Desde el Gobierno de Navarra nos llevaron hacia una nueva cultura del agua, que se extiende por Europa y sus regiones. Una cultura basada en el consumo responsable y en la conservación del buen estado ecológico de nuestras aguas. Al parecer, todo esto era papel mojado.

Recientemente, hemos notificado al Departamento de Economía Circular y Cambio Climático del Gobierno de Navarra, a la CHE y a la Alcaldía de Marcilla, de la contaminación por altos índices de nitratos de un barranco que nace en El Plano de Tafalla y que atraviesa las Planillas de Marcilla y el barranco de la Valtraviesa. Un lugar especial porque sus aguas fluyen junto a la Cañada Real Tauste-Andia. Un barranco que es abrazado por una vegetación de especial interés al tratarse de aguas salobres. También por albergar especies protegidas como la nutria y visón europeo, y en cuyas aguas se refrescan aves esteparias como avutardas, sisones, gangas ibéricas, por citar las más representativas.

El Ayuntamiento de Marcilla redactó una denuncia al Gobierno de Navarra con el informe que remitimos denunciando la contaminación por nitratos en el barranco de Valtraviesa. Desde el Servicio de Economía Circular y Cambio Climático respondieron al Ayuntamiento de Marcilla con un informe de valoración, sin firmar, en el que vienen a decir que quienes han realizado dichos análisis no tienen los medios adecuados ni están preparados para ello. "Los voluntarios a limpiar los ríos de basura y poco más" (esto último es de cosecha propia). Además, recomiendan al Ayuntamiento de Marcilla que (escribo literalmente) "ante esta situación, dada la incertidumbre de que los niveles de nitratos se reduzcan en breve plazo (están aumentando), ese ayuntamiento hiciera uso de la opción de abastecimiento de agua de origen del embalse de Itoiz que tiene actualmente disponible, lo que redundaría en disponer de una agua con garantía de calidad a largo plazo".

Problema: agua contaminada. Solución: beber agua de Itoiz.

¿Se imaginan regar 59.160 hectáreas por el canal de Navarra partiendo de Itoiz? ¿Se imaginan a más de 350.000 habitantes de Navarra bebiendo agua de Itoiz? ¿Se imaginan a la agroindustria abasteciéndose con agua de Itoiz? Regantes, industrias, agua de boca, ¿todos cogiendo agua de la misma fuente? ¿A qué huele esto?

Si un día escasea, que llegará, o que se contamine por nitratos, como ocurre aguas abajo, o por accidente, ¿qué grifo cerraremos primero? ¿Al río Irati? ¿A la industria? ¿A la agricultura?

El agua de boca siempre tendrá la opción del agua embotellada.

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