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La carta del día

Josu Reparaz Leiza

Cuando la palabra y la música construyen futuro

Cuando la palabra y la música construyen futuroUnai Beroiz

Hay reconocimientos que trascienden el acto formal de una entrega de premios y se convierten en una declaración colectiva de gratitud. La concesión del Premio NIE 2025 a Bernardo Atxaga y Jabier Muguruza es uno de ellos. No se trata únicamente de premiar dos trayectorias artísticas excepcionales, sino de reconocer una complicidad profunda y sostenida con un proyecto educativo, cultural y social que las ikastolas llevan décadas construyendo: el de educar en euskera para formar personas libres, críticas y comprometidas con su comunidad y con el mundo.

Las ikastolas nacieron de una certeza tan sencilla como poderosa: que el euskera no es solo una lengua, sino una manera de estar en el mundo. Educar en euskera significa transmitir memoria, identidad, sensibilidad y futuro. Significa creer que cada palabra contiene un legado que merece ser cuidado y compartido con las nuevas generaciones. En este camino, la creación cultural ha sido siempre un pilar fundamental y en ese ámbito Atxaga y Muguruza han sido referentes indispensables.

Bernardo Atxaga ha demostrado, a lo largo de toda su obra, que la literatura en euskera puede ser local y, al mismo tiempo, universal. Desde Obabakoak, obra que abrió definitivamente las puertas de la literatura vasca al mundo, hasta su poesía, ensayos y narrativa, Atxaga ha dotado al euskera de prestigio, profundidad y ambición literaria. Pero su aportación al mundo educativo resulta especialmente valiosa en su extensa producción dirigida al público infantil y juvenil. Libros como Xola eta basurdeak, Xola eta Ameriketako lehengusuak, Bambulo o Nikolasaren abenturak han acompañado a generaciones de alumnos y alumnas de las ikastolas, despertando el gusto por la lectura, la imaginación y el pensamiento crítico desde una lengua que se aprende viviendo y sintiendo.

Atxaga ha entendido siempre que escribir para niños, niñas y jóvenes es un acto de responsabilidad cultural. Que educar también es contar historias que ayuden a comprender el mundo, a nombrar las emociones y a construir una mirada ética y humana. Esa convicción conecta de forma directa con el proyecto educativo de las ikastolas, donde la lengua y la cultura no son asignaturas, sino ejes vertebradores de la formación integral.

Jabier Muguruza, por su parte, ha hecho de la música un espacio de intimidad, belleza y compromiso. Con una trayectoria sólida y coherente, marcada por la delicadeza de su voz y su inseparable acordeón, Muguruza ha demostrado que el euskera puede habitar con naturalidad los escenarios más diversos. Discos como Boza barruan, Hain guapa zaude, Egia bazara o Abenduak 29 forman ya parte del patrimonio musical contemporáneo en euskera.

Su aportación al ámbito educativo se expresa en una manera de entender la música como herramienta emocional y pedagógica. Muguruza ha acercado el euskera a públicos muy distintos, incluidos niños, niñas y jóvenes, con propuestas que apelan a la sensibilidad, la escucha y la curiosidad. En un mundo acelerado, su música invita a detenerse, a prestar atención y a sentir, valores profundamente educativos que las ikastolas comparten y promueven.

Pero si hay algo que simboliza de manera especialmente elocuente la sintonía entre ambos creadores y el proyecto de las ikastolas es su trayectoria compartida. Desde las primeras colaboraciones hasta propuestas escénicas y discográficas como Paradisua eta katuak o Harriaren hiztegia, Atxaga y Muguruza han unido palabra y música para ofrecer nuevas formas de experimentar el euskera. Una alianza creativa que ha sido puente entre disciplinas, generaciones y lenguajes artísticos.

En la memoria colectiva permanece con fuerza Arraroa noski, la canción creada para el Nafarroa Oinez de 1992, celebrado en Viana. Aquel tema, audaz y festivo, mezcló el euskera con otras lenguas del mundo y lanzó un mensaje claro y pedagógico: la diversidad es riqueza y todas las lenguas merecen respeto. Aquella canción se convirtió en himno de toda una generación y sigue siendo hoy una lección viva de convivencia, identidad abierta y orgullo cultural.

Por todo ello, el Premio NIE 2025 es un reconocimiento profundamente sentido. Las ikastolas quieren expresar, a través de este homenaje, su agradecimiento más sincero a dos creadores que han sabido educar desde la cultura, emocionar desde la lengua y construir futuro desde el compromiso.

Eskerrik asko, Bernardo. Eskerrik asko, Jabier.

Gracias por haber sido aliados indispensables en la tarea de transmitir el euskera, por haberlo llevado a los libros, a la música, a las aulas y a la vida. Gracias por recordarnos, con vuestra obra, que educar es también crear, cuidar y creer.

Desde las ikastolas, este reconocimiento nace del corazón y se pronuncia con la certeza de que vuestra aportación forma ya parte inseparable de nuestra historia compartida.

Eta bihotzez, zorionak biei.

El autor es director de las Ikastolas de Navarra