Origen y destino: la generación que no hereda el futuro, lo construye
Hay encuentros que se viven. Y otros que, sin darte cuenta, te cambian la forma de mirar.
El 22º Encuentro Nacional del Fórum Familiar, organizado por el Instituto de la Empresa Familiar en Málaga el pasado 10 de abril, ha sido de los segundos.
Durante tres días, más de 370 jóvenes de empresas familiares de toda España nos hemos reunido bajo un mismo lema: Origen / Destino. Un título que, lejos de ser solo una frase inspiradora, ha estado muy presente en cada conversación, en cada ponencia y en cada reflexión compartida.
Porque cuando formas parte de una empresa familiar, el origen no es solo un punto de partida. Es algo que se siente. Está en las historias que has escuchado desde pequeña, en las decisiones que otros tomaron antes que tú, en el esfuerzo acumulado durante años. Es arraigo, es identidad, es compromiso con un territorio y con una forma de hacer empresa que piensa en el largo plazo.
Y, sin embargo, el destino no está escrito. No viene dado por el apellido, ni por la inercia, ni siquiera por la historia. El destino se construye. Y ahí es donde entramos las siguientes generaciones.
La generación del relevo (y de la responsabilidad)
Después de tres días de escucha, todavía queda mucho por procesar. Pero si hoy tuviera que quedarme con una idea, sería esta: el relevo no es un derecho, es una responsabilidad compartida.
No se trata solo de continuar una empresa hacia una meta que ya estuviera marcada o de ser quien transite un camino marcado. Se trata de entenderla, respetarla y, al mismo tiempo, atreverse a transformarla y adecuarse a los nuevos tiempos sin perder lo esencial: su arraigo y su visión de largo plazo.
Durante el congreso se habló mucho también del peso del apellido. Y es real. Pero también lo es algo que no siempre se dice: el apellido no te define, te desafía. Porque si nos quedamos en el peso, nos limitamos a arrastrar una mochila con la que difícilmente podremos avanzar; pero si lo entendemos como el reto de hacer nuestro el apellido y de ampliarlo hacia más perspectivas, la carga se aligera y se hace más interesante.
El apellido te obliga a demostrar. A escuchar. A aprender. A equivocarte mejor.
Empresas familiares: una carrera de relevos
Uno de los aprendizajes más potentes de este encuentro ha sido entender la empresa familiar como lo que realmente es: una carrera de relevos: No gana quien corre más rápido. Gana quien sabe pasar el testigo.
Quien respeta el ritmo del anterior. Quien prepara al siguiente. Quien entiende que el éxito no es individual, sino intergeneracional.
La empresa familiar no es un modelo del pasado. Es uno de los grandes motores del presente… y del futuro, si sabemos cuidarlo. Pero no se mantiene solo. Requiere conversación, generosidad entre generaciones, liderazgo compartido y mucha humildad.Porque las empresas familiares no solo compiten en el mercado. Compiten contra el tiempo.
Y en esa carrera, el arraigo y el largo plazo no son debilidades: son su mayor fortaleza.
Porque no hay continuidad sin escucha. Ni futuro sin adaptación.
Jóvenes, sí. Pero también preparados
A veces se habla de “las nuevas generaciones” como si fuéramos una promesa.
Pero lo que he visto en Málaga no ha sido una promesa. Ha sido realidad, en cada conversación, en cada historia compartida.
He visto jóvenes con hambre. Con criterio. Con formación. Con dudas, sí. Pero también con una enorme voluntad de hacer las cosas bien.
Jóvenes que no quieren ocupar un lugar. Quieren entenderlo, mejorarlo y hacerlo sostenible.
He vuelto contagiada por el entusiasmo de cientos de jóvenes que cada día luchan por construir, igual que lo hago yo, su propio camino, siguiendo a la vez los pasos que ya se dieron. Y eso cambia todo.
Desde Navarra, construyendo el futuro en presente
Como representante del Fórum de Jóvenes de ADEFAN, este encuentro ha sido también una oportunidad para conectar Navarra con el resto del ecosistema nacional de empresa familiar.
Pero, sobre todo, ha servido para reforzar algo que tenemos muy claro: el futuro no se espera, se trabaja.
Desde el Fórum de Jóvenes de ADEFAN estamos impulsando iniciativas concretas para preparar a las nuevas generaciones ante ese reto. Programas como GEN-Líder, cuya segunda edición ya estamos preparando, acerca a la juventud a los fundamentos de la empresa familiar: desde la gobernanza hasta el desarrollo personal, con una mirada práctica y orientada al liderazgo responsable.
A ello se suma la puesta en marcha de un programa de mentoría, que conecta a jóvenes con empresarios y empresarias con experiencia en un proceso de aprendizaje mutuo. Una experiencia que transforma, donde cada conversación se convierte en una oportunidad de crecer, compartir inquietudes y fortalecer la visión a largo plazo.
Además, seguimos generando espacios propios de encuentro. El próximo 4 de junio celebraremos una nueva cita dirigida a jóvenes que mantienen vínculos con empresas familiares, con el objetivo de fortalecer la red, fomentar el intercambio de experiencias y crear comunidad. Un encuentro que reunirá a entre 80 y 100 jóvenes, no solo de ADEFAN, sino también de otros ecosistemas empresariales y fórums de asociaciones cercanas, ampliando así la mirada y las conexiones.
Este compromiso se refuerza también a través de la Cátedra de Empresa Familiar, que impulsa la conexión entre universidad, investigación y empresa. Un espacio clave para comprender cómo funcionan las empresas familiares, cómo se gobiernan y cómo se construye su continuidad, y que incluye iniciativas formativas como el título propio en gestión de empresa familiar.
Todo ello responde a una misma idea: acompañar, preparar y conectar a quienes tendrán que tomar decisiones que marcarán el futuro de nuestras empresas.
Volvemos de Málaga con ideas, sí. Pero sobre todo con una convicción: el futuro de la empresa familiar se está construyendo ahora, en cada conversación, en cada relevo, en cada decisión valiente.
Y queremos ser parte activa de ese futuro, como protagonistas responsables.
La autora es vicepresidenta del Fórum de Jóvenes de ADEFAN