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La carta del día

Cuando elegir ikastola tiene castigo

Cuando elegir ikastola tiene castigoAyuntamiento de Estella-Lizarra

Hay decisiones que duelen, y decisiones que, por arbitrarias e incoherentes, indignan. La resolución del Departamento de Educación sobre la oferta de unidades para el curso 2026/27 no es solo injusta: es una vulneración deliberada del principio de igualdad y del derecho de las familias a elegir y formar parte del proyecto educativo y comunitario en el que quieren educar a sus hijas e hijos.

En Lizarra Ikastola hemos recibido 31 preinscripciones para el aula de 3 años, una cifra que permite abrir dos líneas. Así se nos trasladó durante todo el proceso. Sin embargo, a mediados de abril, el Departamento de Educación reduce la oferta a una única unidad, dejando fuera a seis familias. Seis familias a las que no solo se les niega una plaza, sino la posibilidad de formar parte de la ikastola, la comunidad educativa que han elegido.

Mientras tanto, en el modelo D de la escuela pública de Estella-Lizarra, con 24 preinscripciones, se autorizan dos líneas al aplicar una ratio de 23 alumnos. Con menos alumnado, más unidades; con más alumnado, recortes. Esta aritmética de la injusticia es un ataque directo al euskera en nuestra merindad. Conviene recordarlo: en Estella-Lizarra no sobran líneas, faltan. El modelo D debería contar con cuatro líneas, como ya ha ocurrido en el pasado. Lo que estamos viendo es una aplicación ad hoc de la normativa: flexible para unos, restrictiva para otros.

Y no estamos ante una decisión puntual. Este año se renuevan los conciertos de Educación Infantil para los próximos cuatro años, y lo que se decide ahora condiciona directamente el futuro de nuestro proyecto. El momento no es casual: es una estrategia política deliberada de asfixia. Porque aplicando los mismos criterios en toda Navarra, las ocho ikastolas hoy perjudicadas obtendrían los conciertos que les corresponden. Lo que ocurre en Lizarra es un síntoma de un castigo que afecta a toda la Comunidad Foral.

Señor Carlos Gimeno: ¿cómo se justifica que 24 alumnos valgan más que 31? ¿Qué explicación ofrece a las familias cuya voluntad ha sido secuestrada para sostener un modelo ajeno a su elección? No faltan recursos ni presupuesto; lo que falta es voluntad política.

Las ikastolas somos cooperativas nacidas del pueblo y para el pueblo, sostenidas por familias y abiertas a toda la ciudadanía. No somos una estructura administrativa controlable ni servimos a intereses partidistas. Quizá por eso somos incómodos en algunos despachos: porque somos, en esencia, libres. Nos quieren devolver a tiempos oscuros que creíamos superados. Pero las ikastolas nacieron en la adversidad y se hicieron fuertes, precisamente, cuando todo parecía imposible.

No todo vale. No vale cambiar las reglas a mitad del partido. No vale ignorar la voluntad de las familias. Y no vale utilizar la educación como herramienta para dirigir a la sociedad. Vamos a defendernos en los tribunales y en la calle, porque lo que está en juego no es solo una línea más o menos: es el derecho de las familias a elegir, el futuro de nuestras ikastolas y la propia libertad de una sociedad que no puede permitirse dar pasos atrás.

Cuando se vulneran derechos, el silencio no es una opción.

*El autor es director de Lizarra Ikastola